domingo 20/9/20

Refuerzan a los rastreadores del Covid-19 ante el aumento de casos

Esta semana se incorporaron dos miembros más y se esperan nuevos miembros para la semana que viene
Las rastreadoras de la Xefatura Provincial realizan cientos de llamadas cada día | JAVIER ALBORÉS
Las rastreadoras de la Xefatura Provincial realizan cientos de llamadas cada día | JAVIER ALBORÉS

“Vamos a la caza”, resume la doctora Begoña Alonso, portavoz de los rastreadores de la Xefatura Provincial de Sanidade. Esta semana entraron dos compañeras más, lo que da un total de diez profesionales que se dedican a buscar infectados y esperan recibir más pronto porque “el trabajo va aumentado y no damos abasto”. La mayor parte son médicos, farmacéuticos y técnicos de la Xefatura que dan apoyo.

Antes se ocupaban de todos los casos, pero ahora es el centro de seguimiento de Santiago el que atiende a los infectados conocidos mientras ellos localizan los nuevos. Para poder identificar a personas susceptibles de estar infectadas, disponen de distintas fuentes de información (laboratorios de microbiología, bases de datos de otras comunidades) que revisan todos los días buscando alguna pista. Entonces empiezan a indagar por dónde se han movido, con quien viven, con quien trabajan y con quien han salido en los últimos 14 días.

El objetivo es descubrir la fuente de infección y por donde pueden haber diseminado el Coronavirus. Cada jefatura provincial se ocupa del territorio, pero toda la información se remite a Santiago. Aloso aclara que muy difícil de decir cuántos casos entran a diario. “Cuando comenzó ‘la nueva normalidad’ unos días entraba un caso, y al otro, dos casos que a veces no eran nuevos, sin prevalentes, pero a día de hoy están entrando más, y con los brotes, tenemos que hacer una investigación mucho más en profundidad”. Además, no todos los casos son igualmente complicados: si el sujeto tiene una vida social muy activa, genera muchos contactos que seguir.

Detectives y espías

Los rastreadores se pasan la jornada delante del ordenador y con teléfono pegado a la oreja, preguntando a los afectados. No siempre es fácil. “La memoria a veces falla, o te oculta información. Vas contrastando y tirando de los hielos, así que algo de detectives hacemos, y aveces incluso de espías”, comenta entre risas Alonso.

“A veces les preguntamos si han estado en contacto con compañeros de trabajo y te dicen que no, pero les preguntas si comieron algo y te dicen que un bocadillo. Pues ya está: se quitó la mascarilla”, explica la doctora.

A los infectados se les llama desde el centro de seguimiento, desde el médico de cabecera, además de los propios rastreadores pidiendo más información, así que algunos se llegan a agobiar, pero en general la colaboración es buena: “La mayor parte entiende la situación que estamos viviendo y asume lo que le estamos diciendo que tiene que hacer, aunque siempre alguno que sale un poco más rebelde”. l

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