sábado 5/12/20

Un recluso de Teixeiro experto en artes marciales ataca a seis guardias

El sábado pasado, la cárcel de Teixeiro fue el escenario de un grave incidente cuando un preso considerado muy peligroso, un sudamericano de 25 años, se negó a subir a su celda del módulo 13 tras el paseo diario

Uno de los patios del centro penitenciario de Teixeiro
Uno de los patios del centro penitenciario de Teixeiro

El sábado pasado, la cárcel de Teixeiro fue el escenario de un grave incidente cuando un preso considerado muy peligroso, un sudamericano de 25 años, se negó a subir a su celda del módulo 13 tras el paseo diario que dan por las mañanas, según confirman fuentes de Instituciones Penitenciarias. Cuando los funcionarios quisieron obligarle, les atacó, haciendo uso de sus conocimientos de artes marciales, lesionando a seis de ellos. El sindicato de funcionarios de prisión Acaip asegura que tres de los guardias siguen de baja por las heridas sufridas.

En las últimas semanas, el sujeto ya había sido merecedor de varias sanciones disciplinarias por amenazas a los funcionarios e internos durante su estancia en el módulo 15, pero no fue hasta el sábado pasado cuando mostró un verdadero comportamiento violento. La agresión comenzó cuando el presidiario le lanzó tres puñetazos a la cara al encargado del departamento cuando este se acercó y le reiteró la orden de que volviera a su celda.

Según los funcionarios, habría seguido agrediendo a la víctima, pero inmediatamente se sumaron a la pelea dos vigilantes, que se vieron en apuros para detener al sujeto que, además de practicar artes marciales, tiene una “gran fortaleza física”. Solo con la ayuda de otros tres guardias de refuerzo consiguieron inmovilizarle.
Entre todos los vigilantes sumaban múltiples contusiones, y un dedo roto. En cuanto al encargado del departamento, fue a la enfermería con una fuerte contusión en la mandíbula y el ojo hinchado.

módulo de baja seguridad
Los representantes de la plantilla de Teixeiro argumentan que es indignante que este individuo, que cuenta con un amplio historial de agresiones tanto a vigilantes como a otros reclusos estuviera ubicado en el módulo 13, que incluye medidas de seguridad menores, en vez del 15 donde los reclusos apenas tienen contacto con los guardias. En cambio, los destinados en el módulo 13 suelen tener cerca la fecha de su liberación.

Además, esta clase de incidentes son lesivos para la disciplina del centro. Los vigilantes aseguran que, mientras estaban tratando de reducir al sudamericano, otros dos internos incitaban al resto a atacarles y provocar un motín. Lo único que consiguieron es que los pusieran en aislamiento.

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