sábado 5/12/20

Un recluso será juzgado por tratar de introducir en Teixeiro pastillas, hachís y dinero dentro del cuerpo

Cuando, en enero del año pasado, los funcionarios del centro penitenciario de Teixeiro sometieron a un cacheo a uno de los reclusos tras la visita de varios familiares, ya sabían que el hombre, hoy acusado, tenía varias condenas previas por tráfico de estupefacientes, además de una docena de antecedentes por robos. 

El preso recibió la visita de dos familiares en la cárcel en enero de 2013
El preso recibió la visita de dos familiares en la cárcel en enero de 2013

Cuando, en enero del año pasado, los funcionarios del centro penitenciario de Teixeiro sometieron a un cacheo a uno de los reclusos tras la visita de varios familiares, ya sabían que el hombre, hoy acusado, tenía varias condenas previas por tráfico de estupefacientes, además de una docena de antecedentes por robos. Un examen radiológico confirmó aquella jornada sus sospechas: en el interior de su cuerpo ocultaba una serie de paquetes en cuyo interior, según se comprobó más adelante, había distintas sustancias estupefacientes, medicamentos y hasta dinero en metálico.
Por haber ingerido todo el material con la intención, según concluye la Fiscalía, de comerciar con las sustancias en el interior de la prisión, el interno se enfrenta a una petición de condena de cinco años de cárcel, y será enjuiciado en la Audiencia Provincial el próximo jueves, como supuesto autor de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas agravado por su condición de reincidente.

en envoltorios
En días posteriores a la detección del alijo el presidiario expulsó, según reproduce el escrito de acusación contra él, una decena de envoltorios que contenía 500 euros, unas mínimas cantidades de cocaína y heroína, unos 40 gramos de resina de cannabis, otra pequeña porción de marihuana, y una considerable cantidad de fármacos, entre los que se contaban 101 unidades de clorazepato (un medicamento ansiolítico), 50 de flunitrazepam (otra clase de benzodiazepina, también conocida como rohypnol, utilizada como psicotrópico) y 43 pastillas de alprazolam (otro ansiolítico).
La acusación pública concluye que los más de 200 comprimidos y el resto de sustancias le fueron entregados al preso en aquella comunicación previa que tuvo con su madre y su compañera sentimental y que la intención era pasarlos al penal para poder comercial con ellos entre los otros presos para obtener beneficio económico.
El escrito del fiscal señala que, de haber logrado su objetivo, el acusado habría tenido unos beneficios de unos 1.400 euros y así, la petición de condena incluye una multa de casi 4.200 euros, el triple del precio de la sustancia decomisada, tal como establece el Código Penal. n

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