jueves 26/11/20

As Rañas es el último núcleo chabolista coruñés donde resiste el narcotráfico

En abril hará seis años que desapareció Penamoa, el gran núcleo chabolista que fue en su día el  supermercado de las drogas del noroeste. Sin embargo, la marginalidad y el narcotráfico siguen teniendo un representante en As Rañas, que se ha convertido en una pequeña Penamoa.

Las vías del tren discurren al pie del poblado de As Rañas, que fue construido hace más de veinte años por antiguos habitantes de A Cubela | javier alborés
Las vías del tren discurren al pie del poblado de As Rañas, que fue construido hace más de veinte años por antiguos habitantes de A Cubela | javier alborés

En abril hará seis años que desapareció Penamoa, el gran núcleo chabolista que fue en su día el  supermercado de las drogas del noroeste. Sin embargo, la marginalidad y el narcotráfico siguen teniendo un representante en As Rañas, que se ha convertido en una pequeña Penamoa. Lejos de la zona más poblada, atravesado por la Tercera Ronda y enclaustrado entre las vías del tren y la carretera de Baños de Arteixo, As Rañas lleva tiempo en el punto de mira de las autoridades: el poblado chabolista que allí se encuentra es el único donde todavía se trafica con drogas. Específicamente, heroína: la Policía Nacional la ha incluido desde hace tiempo entre los puntos a vigilar y por la zona pasa a menudo un coche patrulla. Sin embargo, no se ha hecho ningún esfuerzo serio para eliminar el narcotráfico que, según fuentes cercanas, se practica en tres de las 23 infraviviendas.  
“Allí llevan traficando desde hace varios años”, señala un agente. Expertos contra el narcotráfico señalan que en muchos asentamientos gitanos suele haber alguien que se dedica al tráfico de heroína en mayor o menor medida. “Son los mayores distribuidores al por menor de caballo en España”, señalan. Sin embargo, en A Coruña, el de As Rañas es el único núcleo en el que se ha detectado este problema: ni A Pasaxe ni en O Campanario.  
Un caso difícil
Investigar un punto negro de venta de droga en un poblado supone un reto.  Es famoso el caso del campamento chabolista de Freixeiro, en Narón, situado entre la AP-9 y el polígono industrial del Río de Pozo donde aunque unos pocos trafican, todo el poblado cierra filas: “Está más vigilado el asentamiento por los gitanos que por la Guardia Civil: desde niños en bicicleta, a paisanas que salen a pasear. Conocen los coches y si ven uno extraño...”.
Otro problema de actuar sobre un asentamiento es que primero, hay que demostrar que existe tráfico de drogas y que este, además es “de notoria importancia”, como se dice en una sentencia judicial. Es necesario interceptar la droga antes de que entre porque una vez dentro, resulta mucho más difícil: “Intentas hacer un registro y resulta que las cosas no tienen numero”. Y si lo tienen, en cuanto ven a los agentes entrar, los sospechoso cambian los números, lo que significa solicitar una nueva orden. Los agentes se desesperan: “Si tienen medio kilo de heroína, mantienen un bidón al lado con un fuego para tirarlo”. Esto ocurre en Freixeiro, pero el modus operandi es siempre el mismo. 
Paralelismos 
Igual que en As Rañas solo unos pocos de las chabolista trafican, tampoco en Penamoa el trapicheo era generalizado, sino limitado a unos pocos. Más allá de la droga, los paralelismos entre ambos poblados son evidentes porque surgieron a la vez, hace más de dos décadas, tras la desaparición del núcleo de A Cubela y pueden que la causa de su fin sea el mismo: la Tercera Ronda. 
En el caso de As Rañas, será el vial de acceso al polígono de O Vioño de esta misma ronda lo que acabará con el poblado. En diciembre de 2014 recibieron notificaciones que no se llegaron a ejecutar, pero ahora los rumores sobre la reactivación del proyecto son constantes. Los que conocen el problema no lo dudan: “Aquí no se hacen políticas sociales, se hacen políticas urbanísticas”. l

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