martes 23.07.2019

Rafael Arriaza | “La razón del progreso en traumatología es la necesidad de los deportistas de poder funcionar más tiempo”

El doctor Rafael Arriaza, actual traumatólogo del Real Club Deportivo pero también con su propia consulta para todo tipo de pacientes, acaba de ser incluido en un ranking estatal .

El doctor Rafael Arriaza, en la puerta de su consulta en el Instituto Médico Arriaza y Asociados  | javier alborés
El doctor Rafael Arriaza, en la puerta de su consulta en el Instituto Médico Arriaza y Asociados | javier alborés

El doctor Rafael Arriaza, actual traumatólogo del Real Club Deportivo pero también con su propia consulta para todo tipo de pacientes, acaba de ser incluido en un ranking estatal como uno de los seis mejores médicos de su especialidad. A pesar de sus muchos años en la profesión, Arriaza todavía habla con pasión de las patologías que trata a diario y de los avances que están por llegar en la medicina. Como buen sanitario guarda en secreto los nombres de sus pacientes pero de sus operaciones trascendió ya por el 2002 el nombre del mítico Donato, al que recuperó en tiempo récord para volver al campo con uno de esos tratamientos que parecían de ciencia ficción por entonces y que hoy están más que extendidos.

Acaba de ser incluido en una lista de los traumatólogos más prestigiosos del país. ¿Cómo se siente?
Ha sido una cosa curiosísima porque no tenía ni idea de que estuvieran preparando ningún tipo de listado. Fue un sorpresón pero estoy muy orgulloso porque que te incluyan en un ranking así de manera espontánea es un orgullo.

¿Por qué cree que han pensado en usted para ese reconocimiento?
Viendo un poco la gente que está ahí la mayor parte son traumatólogos que tienen que ver con el deporte. En realidad, si se piensa, se dice que la cirugía es un campo de la medicina que ha avanzado en tiempos de guerra por los heridos y en tiempos de paz por los deportistas lesionados y es verdad. Los cirujanos que más repercusión tenemos es gracias a los medios y eso básicamente hoy en día depende de tu implicación en el mundo del deporte. Luego hay una segunda razón que me imagino que tiene que ver con encontrar repetidamente el mismo nombre en foros relacionados con la traumatología y la ciencia cuando haces la criba.

¿Ahora está implicado en muchas cuestiones?
Me ha pillado un año loco. Soy miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Traumatología; vicepresidente de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte; presidente de la comisión médica de la Federación Mundial de Kárate; miembro fundador del Grupo Ibérico de Cirugía de Preservación de Cadera; aparte de trauma del Depor y profesor en la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad.

Habla del deporte como la base de los avances. A pesar de que atiende en muchas disciplinas, ¿está especializado en alguna?
Mi deporte madre, el que yo practicaba y en el que he competido, es el kárate y es una de las cosas que me llevó a introducirme en el mundo de la cirugía artroscópica mínimamente invasiva. Al principio esta tenía un campo casi enfocado solo hacia el deporte y ahora se ha expandido a casi todos los pacientes.

Es decir, ¿los deportistas están detrás del aprendizaje?
No es que aprendas de ellos sino que vas buscando soluciones a sus necesidades y luego las vas expandiendo. Es como en los coches: muchos de los avances que tenemos hoy en día nacieron en la Fórmula 1. La razón del progreso es la necesidad de los deportistas de poder funcionar durante más tiempo, mejor, recuperarse en tiempos más breves... Yo empecé a especializarme en el campo de la cirugía artroscópica y, a partir de ahí, me fueron llamando de muchos campos del deporte. El deporte para mí es una militancia, creo en sus beneficios, y me da muchísima rabia que un deportista no pueda alcanzar sus objetivos por una lesión. He ido especializándome para poder ayudarlos más.
¿Le siguen sorprendiendo las lesiones que se encuentra?
Una cosa fantástica de la trauma del deporte es la diversidad, la riqueza de patologías. No es lo mismo un jugador de fútbol que de bádminton, balonmano o rugby. El compañero Toño Maestro, de Gijón, me decía una frase que lo resume todo: “Bendita profesión, que nos sorprende cada día”.

Pese a ese enfoque deportivo, también atiende a otros pacientes. ¿En Galicia tenemos alguna patología específica que vea más a menudo?
No, porque la incidencia de dolencias como la artrosis o la artritis inflamatoria es similar, lo que se nota es que la percepción puede ser diferente a la de otros sitios por los cambios de presión atmosférica que se producen. Las terminaciones nerviosas y el canal por el que asciende la percepción al cerebro va en paralelo al canal del dolor y a veces interfieren el uno con el otro. Eso hace que en algunas zonas haya quien pueda predecir el tiempo, porque lo predice su barómetro interior.

¿Los profesionales tienden más a apostar por las cirugías o intentan resolver las enfermedades sin esas intervenciones?
Por una parte hay muchas patologías que hace un tiempo se trataban de manera conservadora porque el tratamiento quirúrgico era imperfecto y con un riesgo importante pero al mejorar se tiende a operar porque tiene menos riesgos para el paciente y la recuperación funcional es más rápida. Por ejemplo, antes en una fractura de tibia el tratamiento estándar era poner un yeso pero tiene el riesgo de atrofia, trombos... Por otra parte, gracias al mejor trabajo de los terapeutas, osteópatas, unidades del dolor... hay patologías que podrían acabar llevando a alguien al quirófano pero que podemos tratar de manera conservadora.

Es profesor. ¿En qué proyectos educativos está metido? ¿Cómo le ha ido a sus estudiantes?
Con los alumnos estamos preparando uno de prevención de lesiones para los jugadores del CRAT de rugby. Afortunadamente la directora técnica, Elena Roca, fue alumna mía y tiene mucha implicación en prevención. La temporada pasada un porcentaje de readaptadores físicos que entrenaban en equipos de la Premier League habían sido alumnos míos: de 20 equipos tres fueron mis estudiantes y eso es un orgullo y un placer.

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