Jueves 18.04.2019

Prisión provisional sin fianza para el presunto asesino de Labañou

El joven confesó que estranguló a su compañero de piso porque este había difundido un vídeo sexual en internet

El piso donde se cometieron los hechos está en la calle de Honduras, en Labañou | quintana
El piso donde se cometieron los hechos está en la calle de Honduras, en Labañou | quintana

El Juzgado de Instrucción número 4, en funciones de guardia, decretó ayer prisión provisional comunicada y sin fianza para el hombre detenido el viernes tras confesar que mató a su compañero de piso en Labañou.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) informaron de esta decisión en una jornada en la que el joven de 28 años pasó a disposición judicial. En su declaración ante el juez, según diversas fuentes, el presunto homicida se mostró arrepentido y alegó que perdió la cabeza, asegurando que no es un asesino.


Tras el crimen –supuestamente estranguló a su compañero de piso– fue él mismo quien avisó a los agentes de lo ocurrido. Según los testigos, salió a la puerta a esperarles con las maletas y fue allí mismo donde les confesó que acababa de quitarle la vida con un cinturón que todavía tenía alrededor del cuello. Al parecer, los dos se dedicaban a la prostitución (con clientes de ambos sexos) y el sospechoso le habría matado porque el fallecido había compartido en las redes sociales un vídeo en el que se le veía practicando sexo y consumiendo drogas. A esto se añadirían unas supuestas deudas pendientes relativas al pago de su estancia en el piso que compartían con otros dos compañeros. Los dos hombres habrían comenzado a discutir y el detenido habría cometido entonces el crimen.


El caso, que investiga la Policía Nacional, está bajo secreto de sumario. Sí ha trascendido que en el momento de los hechos en la casa, además de la víctima, de nacionalidad dominicana, y el detenido, uruguayo, había una tercera persona que no se enteró de lo sucedido hasta que vio a la policía en su habitación. Supuestamente, el tercer residente estaba descansando con los auriculares puestos y aunque sí afirmó escuchar voces altas, no se dio cuenta de lo que realmente pasó en la estancia contigua. Un cuarto inquilino estaba fuera de la vivienda en el momento del crimen.

Horas después, el testigo todavía estaba en estado de shock. “Yo estoy un poco sordo, así que no me enteré de nada”, comentó. Natural de Huesca, llevaba tan solo unas semanas en la ciudad y se sentía afortunado de alquilar una habitación con vistas al mar. Según el aragonés, tanto el arrestado como el fallecido se comportaban como amigos; el primero dormía normalmente en el sofá, pero nunca vio que discutieran entre ellos.

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