lunes 21.10.2019

“El primer Picasso” supondrá un hito al catalogarse como de interés excepcional

Porque A Coruña fue el germen, el alcalde asumía ayer que la marca del primer Picasso era aceptada ya por la comunidad que rodea al experto.

Negreira presentó la exposición junto con el conselleiro Román Rodríguez y los mecenas	quintana
Negreira presentó la exposición junto con el conselleiro Román Rodríguez y los mecenas quintana

Porque A Coruña fue el germen, el alcalde asumía ayer que la marca del primer Picasso era aceptada ya por la comunidad que rodea al experto. En esa intención de consolidarla, un día antes de que los reyes inauguren la que mostrará en profundidad al niño que se fue de A Coruña siendo un artista, Negreira anunciaba que a punto están de hacerse con el tercer piso del número 14 de la calle de Payo Gómez, donde vivió: “Nos quedaría el cuarto piso”.
El alcalde hablaba también de la exposición “El primer Picasso. A Coruña 2015” como la primera vez que Congreso y Senado califican un evento de la ciudad como de Excepcional Interés Público. En un marco, Bellas Artes, que ayer ponía a punto las piezas llegadas desde Barcelona, Málaga y París, y también de particulares que formarán un todo de 207 piezas entre documentos, dibujos, lienzos y fotografías. Del total, 81 tendrán la firma de Picasso y 59 corresponderán al periodo coruñés.
Contaba la comisaria Malén Gual que aquí fue el principio del primera fila, donde hizo sus primeras caricaturas mordaces y pasó de pintar trazos infantiles a maduros. La experta contaba que Picasso decía que nunca había sido un paisajista. Sin embargo, siendo niño en A Coruña sí probó en este género para mostrar su arte en exposiciones. La primera, el 20 de febrero de 1895, marca el sentido de la del museo por cumplirse 120 años, aunque también habría una segunda el 3 de marzo. En el escaparate de una mueblería de la calle Real, los coruñeses fueron los primeros en contemplar su talento de pintor “absolutamente maduro”.
También se empapó del retrato a través de los personajes populares que muy posiblemente contrataba su padre, José Ruiz Blasco, para las clases de Bellas Artes, además de su muchacha de los pies descalzos. Malén advertía que algunos será la primera vez que se verán, en bloques expositivos separados por temáticas. Y es que los que se acerquen a la muestra, podrán recrearse en el contexto histórico que envolvió las pinturas del pequeño gran genio. Se irán hasta su etapa formativa con los yesos del siglo XIX que le sirvieron de modelos en la escuela y las láminas de dibujo de Charles Bargue y se detendrán ante los cuadernos donde empezó a practicar eso de ser artista. Vendrán de Barcelona con la exclusividad de que apenas se pueden ver por la fragilidad del papel.
La exposición se centrará en el paisaje para ver cómo era la ciudad que pisó el creador, la torre de caramelo como llamaba a la de Hércules o “Santa Margarita”, que procede de una colección particular. Junto a sus piezas, se colocarán las de Román Navarro, Ovidio Murguía o Alfredo Souto porque entre los objetivos está el de enseñar las influencias que tuvieron los pintores gallegos en su obra y los temas: “Habrá un dibujo de 1894 y su réplica en 1956”. En este sentido, irá más allá. Para enseñar lo que se llevó el pequeño en la maleta en 1895. Y es que Picasso imitó para superar en poco tiempo lo que veía, decía Malén.
El costumbrismo será otro capítulo, del que cogió apuntes gracias a los miembros de la Xeración Doente. Desde los nueve a los 14 años, tuvo tiempo a pararse a dibujar personajes gallegos del mundo campesino. Retrató las fiestas populares y todo tipo de manifestaciones folclóricas como en “Lavanderas”, también de un particular, o “Perfil de mujer gallega”, que llegará desde Barcelona. Para continuar por la familia, que fue clave en la evolución del artista.
Sus padres y hermanas fueron sus primeros modelos y aquí empezó a pintarlos, una costumbre que abandonaría en 1900. Entre las piezas del apartado, el curioso verá “Don José Ruiz de perfil”, de 1895, que se expone por primera vez al público, y dos de su hermana Lola, “Retrato de Lola con mantilla”, de una colección privada, y “A la escuela”, del Musée National Picasso de París. Además, como curiosidad estará un abecedario bordado por ella en Payo Gómez en punto de cruz en 1893.
Aquí se enamoró de Ángeles Méndez, a la que recordaba en libros pintarrajeando sus iniciales a modo de anagramas que después repetiría con Marie Thérèse Walter. Decía el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, que con la exposición se fija el espíritu picassiano y se salda una deuda con él, que vivió la muerte de su hermana Conchita en A Coruña, algo que marcaría su relación con las mujeres. La exposición terminará con fotografías, en las que se ve cómo las obras primeras estuvieron siempre muy cerca de él, y la morriña. Al tener a la ciudad en su recuerdo como muy bella.

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