sábado 16/1/21

El primer observatorio gallego de delitos de odio Lgtbi elaborará una estadística del área a finales de año

Este año ha echado a andar el observatorio contra los delitos de odio Lgtbi, coordinado por la Asociación pola Liberdade Afectivo Sexual (Alas) con el apoyo del Ayuntamiento. S

Mella, a la derecha, hablando con la concejala de Igualdade e Diversidade, Rocío Fraga
Mella, a la derecha, hablando con la concejala de Igualdade e Diversidade, Rocío Fraga

Este año ha echado a andar el observatorio contra los delitos de odio Lgtbi, coordinado por la Asociación pola Liberdade Afectivo Sexual (Alas) con el apoyo del Ayuntamiento. Su presentación fue el viernes y se trata del primer observatorio que se pone en marcha en Galicia. El secretario de Alas, Carlos Mella, espera que esto anime a denunciar a las víctimas de esta clase de delitos. A raíz de los estudios de otros observatorios españoles, se estima que solo el 10% de los delitos de Odio Lgtbi se denuncian.
Es un proyecto coordinado por Alas que trata de oficializar lo que llevan haciendo desde hace tiempo como asociación. Aunque tienen vocación de expandirse, han decidido empezar por A Coruña: “Nosotros como entidad no nos veíamos con fuerza a lanzar el proyecto a nivel comunitario, de ahí que solo lo hayamos sacado a nivel comarca”.
Alas considera que son necesarios interlocutores entre las instituciones y el colectivo. Si se produce una agresión por un delito de odio se le ofrece una atención primaria: acompañamiento a la denuncia, al centro médico y un seguimiento.
El año pasado se recibieron noticias de cinco agresiones en el área metropolitana: dos ataques físicos, una actitud discriminatoria, una agresión verbal y una columna de opinión en una revista de Sada contra la que Alas presentó una denuncia a la Fiscalía. “En ese escrito está presente el discurso del odio”, señaló Mella, que animó a las personas que hubieran pasado una experiencia parecida a contarla en la página web del observatorio. Si la víctima no quiere denunciar, lo respetan, asegura el portavoz. Pero, en todo caso, registrarán el dato en un informe y publicarán una estadística a final de año.

Remisos a denunciar
Un delito de odio se produce cuando se ataca o agrede a alguien “simplemente por ser como es”. Por eso les piden que cuando denuncien quede reflejado este hecho. Pero a veces es complicado que la víctima denuncie, por distintos motivos. Mella asegura que se pueden separar en varios grupos: las personas más jóvenes tienen menos complicación a la hora de denunciar y suelen dar ese paso. El colectivo más vulnerable es el de los transexuales. “No quieren denunciar o creen que no tienen derecho a hacerlo. Es bastante descorazonador”: Además, como recuerda el secretario de Alas, muchos transexuales se dedican a la prostitución: “Tienen mucho miedo. Tienes que apoyarles y decirles que lo que les ha pasado está mal. Están en riesgo de exclusión social y no encuentran trabajo y es frecuente que les atraquen o que les roben”. El resultado son muchas agresiones, que Mella achaca a la “transfobia”. Se convierte en un simple atraco en la denuncia de la Policía Nacional: “El detonante es ese: primero les pegan la paliza y luego les roban el bolso”.
En cuanto a las personas mayores, Mella apunta que por el ambiente la represión en el que han crecido, también son remisas a denunciar. Algo parecido ocurre con las mujeres lesbianas, quizá porque sufren discriminación por ser mujer y lesbiana. “Por eso, desde el Observatorio proponemos que las atienda otra mujer, para que se puedan sentir más cómodas”, añade el portavoz.
Mella había trabajado un tiempo en Madrid y decidió al regresar a su ciudad que montaría algo parecido. El apoyo del Ayuntamiento les ha permitido financiar carteles y tarjetas con las que divulgar la existencia del Observatorio y animar a las víctimas a denunciar, ya sea a través de la página web o de Whatsapp, cuyo número es 622 0729 40.

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