viernes 4/12/20

El precio medio del alquiler de una habitación en A Coruña se sitúa sobre los 200 euros al mes

Un reciente estudio del portal inmobiliario Idealista.com revela que el precio medio para alquilar una habitación en un piso compartido no vacacional en A Coruña es de 203 euros al mes.

Un reciente estudio del portal inmobiliario Idealista.com revela que el precio medio para alquilar una habitación en un piso compartido no vacacional en A Coruña es de 203 euros al mes. A los profesionales del Colegio de Administradores de Fincas de Galicia este cálculo les parece bastante razonable, aunque inciden en que hay mucha diferencia de un apartamento bien conservado y con servicios a otro viejo y sin ascensor, por ejemplo. Además, desde el sector destacan que este tipo de convivencia no es demasiado habitual en el municipio y que casi se circunscribe en exclusiva a los estudiantes universitarios y los inmigrantes que llegan a la ciudad para buscar un futuro mejor al que tendrían en su país.
Un análisis del mercado de las habitaciones en alquiler en pisos también arrendados a sus propietarios realizado por los técnicos de Idealista.com indica que en este ejercicio la convivencia puede salir por 203 euros al mes. Los costes por un cuarto han subido algo con respecto al año pasado, ya que la misma plataforma online incidía en 2017 en que la media era de 190 euros.
El precio se sitúa en una posición intermedia con respecto al resto de España. Respecto al perfil de las personas que más alquilan por esta vía en el municipio, el informe indica que la media de edad está en los 29 años. A nivel global, añaden, son gente que “vive en el centro de las grandes ciudades, no fuma y ni tienen ni admiten mascota”. También a nivel estatal en el 71% de los apartamentos analizados los inquilinos son mixtos, mientras que en un 25% residen solo mujeres y en el resto solo hombres.
Más allá de los datos recabados en el mundo virtual, el sector inmobiliario de A Coruña no ve descabellado que la tarifa ronde los 200 euros. Así lo reconoce, por ejemplo, la vicepresidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Galicia, Carmela Lavandeira, pero afirma que la ciudad no destaca especialmente por tener mucha presencia “de esta modalidad” de compartir.
Antes de tener un trabajo
De aquellas personas que sí se decantan por reservar una habitación para vivir habla de dos tipos: “Los estudiantes o los emigrantes” que llegan a Galicia. “Normalmente los estudiantes van más justos con esos precios que dicen que los emigrantes porque la diferencia es que ahora los primeros quieren algo que esté medianamente decente”, afirma Lavandeira.
Por contra, por las experiencias que han tenido ella o sus compañeros a lo largo de los años, a los inmigrantes les valen propiedades en “todo tipo de condiciones e, incluso, luego realquilan ellos las habitaciones a compatriotas” en vez de que los dueños hagan eso como si ocurre a veces con los universitarios.
La vicepresidenta de la entidad colegial entiende que más allá de estos dos perfiles es difícil encontrar porque una vez que las personas trabajan “es más raro que quieran compartir con desconocidos” e incluso con amigos porque es más de otra época vital. Lo que sí es más habitual es que sigan residiendo en la casa familiar o que tomen la decisión de mudarse con sus parejas. l

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