lunes 3/8/20

La Policía Nacional cierra uno de los "narcopisos" de la Segunda Fase de Elviña

Los vecinos y comerciantes llevaban años quejándose de la presencia de toxicómanos

El material intervenido por la Policía Nacional en el registro del piso
El material intervenido por la Policía Nacional en el registro del piso

Los vecinos de la Segunda Fase de Elviña llevaban años quejándose de la existencia de un “naropiso” en Bugallal Marchesi y habían exigido resultados a la Policía Nacional en la reunión vecinal del año pasado. Por fin, el día once del mes pasado, los inspectores del Grupo de Estupefacientes entraron irrumpieron en la casa y consiguieron detener al sospechoso, un coruñés de 39 años, que cuenta con varios antecedentes en su haber y que connsideran “encargada de la distribución de heroína a pequeña escala en el barrio de Elviña”. Así acabaron, por lo menos de momento, con lo que ha sido un punto negro” de la droga en la ciudad.

En el registro de su domicilio se descubrieron varias papelinas de heroína listas para su venta y distribución, así como útiles para su preparación, tales como balanzas de precisión. También se encontró dinero en efectivo, más de ochocientos euros distribuidos en billetes pequeños. Pero fue el uso de los perros de la Unidad de Guías Caninos lo que permitió encontrar el alijo de droga, unos 80 gramos de heroína, que el sospechoso mantenía escondido.

Los investigadores consideran que la sustancia estupefaciente intervenida, una vez manipulada, podría haber generado más de ochocientas dosis, lo que demuestra el elevado número de compradores que acudían a este punto de venta de droga ahora desarticulado. Los vecinos y comerciantes de la zona lo sabían mejor que nadie, porque eran los que tenían que soportarlos a diario, por eso habían reclamado a las autoridades que tomaran medidas hace ya un año.


Actuaciones anteriores

Los mandos policiales se defiendieron entonces de las acusaciones de pasividad, recordando que este traficante de drogas de la Segunda Fase de Elviña había sido detenido en tres ocasiones en los últimos meses por tráfico de heroína. Asimismo, había sido denunciado hasta en ocho ocasiones por infracción a la Ley de Seguridad Ciudadana, al estar en posesión de sustancias estupefacientes en vía pública. “Pero no podemos entrar en su casa porque no podemos hacer un registro sin autorización judicial. No estamos hablando de pasividad policial”, advirtieron.

Es por eso que, hasta el mes pasado, la actuación policial se había limitado a la vía pública: en octubre del año pasado arrestaron a un camello de 61 años y delincuente habitual, que estaba pasando heroína en la vecina calle del pintor Laxeiro y fue sorprendido por un policía que iba camino de la Comisaría de Lonzas.

El arrestado había sido detenido en la calle Picasso el 21 de septiembre, cuando tras una llamada vecinal, se estableció un dispositivo en las inmediaciones. el Día de San Valentín detuvo a un individuo que trapicheaba en la calle y tres días después, otro, un coruñés de 40 años con varios antecedentes por tráfico de drogas.


En prisión provisional

Desde que fue detenido, el sujeto permanece en prisión preventiva, y fuentes cercanas creen que puede enfrentarse a penas de hasta trece años de cárcel. Al mismo tiempo, no descartan nuevas detenciones, puesto que la investigación no ha finalizado.

A fin de cuentas, el de Bugallar Marchesi no es el único “narcopiso” de la Segunda Fase de Elviña, los vecinos también habían denunciado otro muy activo, situado en la calle de Rafael Alberti, del que por el momento la Policía Nacional no ha anunciado que haya puesto fin allí al flujo de heroína.


“Desde que lo han detenido, hay mucho menos movimiento de drogas por la zona” 

Después de años de soportar un punto negro de tráfico de drogas en su calle, vecinos y comerciantes de Bugallal Marchesi respiran aliviados. “Desde que lo han detenido, hay mucho menos movimiento de drogas”, asegura uno. De hecho, el punto donde se concentraban los toxicómanos ahora se halla vacío.

Ni siquiera aumenta la actividad durante los fines de semana, como solía ser habitual. El problema no era la venta de droga en sí, sino el consumo, porque en la zona siempre ha habido puntos de venta de droga en pisos de particulares a donde acuden para comprar no solo heroína, sino también cocaína, pero los consumidores compraban la mercancía y se marchaban. Pero ya hacía tiempo que los toxicómanos habían adquirido la costumbre de consumir allí mismo. Por calles como Bugallal Marchesi desfilaban toxicómanos continuamente .

Tanto, que su aspecto demacrado suscita bromas macabras sobre zombis. Además, los toxicómanos no se limitaban a consumir en la calle, sino que entraban en bares de la zona para hacer uso de los baños. De hecho, alguno tuvo que cerrar un acceso por ese motivo.

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