Jueves 18.04.2019

La Policía Autonómica ya no vigila la presencia de menores en el botellón

La falta de personal obliga a destinar las patrullas a otros servicios, como las víctimas de violencia de género

Jóvenes participando en un botellón en Méndez Núñez | patricia g. fraga
Jóvenes participando en un botellón en Méndez Núñez | patricia g. fraga

Uno de los principales cometidos de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional, más conocida como Policía Autonómica, es controlar la presencia de menores en el botellón de los jardines de Méndez Núñez, para asegurarse de que no consuman alcohol. Sin embargo, en lo que va de año, estas labores de vigilancia han tenido que suspenderse por falta de personal y por el aumento de las competencias de la unidad, que se encarga entre otras cosas de la vigilancia de víctimas de violencia de género.
De manera que, a día de hoy, el único cuerpo que realiza funciones de supervisión en este sentido es la Policía Local, que calcula en 200 el número de jóvenes, muchos de ellos universitarios, que participan en este modo de diversión en el que el alcohol es el protagonista. 


Por eso, el sindicato SUP realizó una petición ante el Parlamento autonómico de más afectivos. Sin embargo, es poco probable que lo consigan: la Policía Nacional no ha conseguido reemplazos para cubrir las bajas por jubilación. Cuando los agentes realizaban este servicio, cada mes tramitaban entre quince y veinte denuncias por consumo de alcohol en menores en el botellón. Las mismas fuentes reconocen que no se hacía gran cosa para luchar contra esta lacra, puesto que la escasez de efectivos les impedía enviar más de un único coche patrulla a los jardines. “Es fácil descubrirlos, porque todos tienen cara de niño”, señalan.

El problema del consumo de alcohol a menores puede ser mucho más extendido de lo que apuntan las estadísticas, pero no hay forma de combatirlo sin más recursos humanos. “Cuando son solo dos policías, no se van a meter en medio de un grupo grande de chavales que están bebiendo”, aclaran. La posibilidad de que los jóvenes reaccionen de forma agresiva ante unos agentes de la autoridad es rara, pero existe el precedente de 2008, cuando un agente municipal se vio rodeado de jóvenes agresivos en la plaza del Humor y disparó al suelo, hiriendo sin querer a dos personas con esquirlas de la bala. 


Falta de presión 
En cuanto a la Policía Local, hay que señalar que el Ayuntamiento siempre ha mostrado una postura renuente a aumentar la presión a la hora de controlar el consumo de alcohol a menores. Los agentes municipales llegan a multar una media de cien progenitores al descubrir a sus hijos bebiendo, según dijo en su día Claudia Delso, la concejala de Juventud. 


La Policía Local cuenta con un dispositivo de ocio nocturno reforzado las noches de jueves y sábado, en las que se celebra tradicionalmente el botellón. Hasta diez agentes forman parte de este dispositivo los sábados y cinco los jueves, pero hay que señalar que la presencia policial no es permanente, sino que realizan rondas cada cierto tiempo, dado que es necesario vigilar también la zona del Orzán.
Desde hace diez años 

El comienzo del curso universitario viene marcado por la reaparición del botellón en los jardines de Méndez Núñez, estimulado por el reencuentro con los compañeros de clase y por el buen tiempo.  Este curso se cumplen diez años desde que estos espacios verdes se convirtieron en el epicentro de estas reuniones alcohólicas, después de que un ordenanza municipal de junio de 2008 la desterrara del que había sido su anterior hogar: la plaza del Humor. A pesar de la polémica y las molestias que siempre rodean al botellón, hace ya tiempo que las autoridades han sacrificado este espacio para la tranquilidad de los vecinos. 

Los estudiantes que beben y celebran en él cambian cada año, pero no parece que Méndez Núñez llegue a graduarse jamás. “El botellón es un fenómeno universitario, va a seguir mientras haya universidad”, opinan fuentes municipales.

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