miércoles 21/10/20

“La poesía me permite ser y estar donde yo quiero”

Lucía de Fraga, poeta

La autora presentó esta semana “Las esferas celestes” (Polibea)

La coruñesa introdujo el jueves su obra en Arenas susy suárez
La coruñesa introdujo el jueves su obra en Arenas susy suárez

Lucía de Fraga pone al mundo en una mesa de operaciones. Es por eso que su segundo libro oficial “Las esferas celestes” (Polibea) coloca al lector entre la lucidez y ese punto de locura necesario para entender las cosas. Del mundo, la poeta escoge distintos papeles porque la poesía “me permite ser y estar donde yo quiero” y De Fraga es prostituta, asesina, buena hija, hija perdida e incluso madre sin descendencia en la ficción. En una obra que se terminó de imprimir el 5 de marzo, el día en que falleció Leopoldo María Panero, que más que una influencia para Lucía es una presencia, la última “cuya senda es espejo para la desencantada Lucía de Fraga”, tal y como tatúa en la publicación en un homenaje a la cinta de Jaime Chávarri.
La autora viste a los versos con un traje lúgubre, incluso macabro, pero no se olvida de perfumarlos de sentimiento. Muy humano, apunta, que flota en medio del caos. Y el lector va experimentando distintas sensaciones que van desde el asco a la ternura pasando por la soledad y la plenitud. De pequeñas historias que De Fraga fue escribiendo entre 2007 y 2013 y que entran dentro de la colección titulada “El levitador”: “Mi poesía es profundamente desgarrada” y que hoy se plantan para tocar al lector, en un momento donde habita “un sector que se cree que por el hecho de escribir, sin visión crítica de lo que hace, se siente escritor”.
Pero esa categoría, añade, la da el lector. Es él el que incluye a los elegidos en su librería como tales y “el que te impulsa a escribir”. Lucía cree que no hay mejor formación para el escritor que la lectura y en este sentido, ella se rige por instintos cada vez que coge de la solapa una historia: “Leo tanto obra clásica como la ultimísima poesía”. Porque hay quien nace con un don innato y, en definitiva, “no se puede aprender a escribir, aunque sí mejorar la técnica”.
Con “Nostalgia del acero” como primero en la lista de sus hijos con tapas, la coruñesa tiene realizado más poemarios sin darlos a conocer porque en esto de la poesía, “procuro ser muy crítica”. Del género opina que “hay muchísimo talento y muy pocas opciones”. El mercado lo está pasado muy mal para subsistir. De Fraga ha coqueteado también con el ensayo, el literario y el que es fruto de la investigación, para concebir la literatura como un mundo muy amplio que se completa con imágenes y música.

Como un todo
Procedente del área de Teoría de la Literatura, la intelectual le ha dedicado mucho tiempo a la literatura comparada, donde las letras acampan muy cerca de la gran pantalla y al revés porque “existen versos que son una auténtica melodía y los hay que incitan movimientos en la danza”.  
Después de presentar esta semana “Las esferas celestes” en la librería Arenas, De Fraga se dispone a conquistar Madrid. Para sembrar de versos antes el negocio de Los Cantones y la santiaguesa Follas Novas, entre otros, y seguir escribiendo versos macabros. Revestidos de un poco de entendimiento. Lo justo para que sea el receptor quien tire por uno u otro lado. Que decida en medio de la tormenta.

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