sábado 5/12/20

Entre platos y estrellas de la música

El DJ coruñés Jamlimmat no descansa. Lleva un tiempo rebotando entre estrella y estrella. De un panorama musical donde su talento se escucha en las pistas de baile a través de la versión

Jamlimmat dice que un DJ tiene que producir para evolucionar
Jamlimmat dice que un DJ tiene que producir para evolucionar

El DJ coruñés Jamlimmat no descansa. Lleva un tiempo rebotando entre estrella y estrella. De un panorama musical donde su talento se escucha en las pistas de baile a través de la versión electrónica de “Mil pedazos”, de Juanes, que han acogido muy bien las discotecas de Norteamérica, Sudamérica y Europa.
Sus más de 20 años a los platos están dando resultados y después de los cerca de 90 lanzamientos y de las más de 200 canciones propias, llegan las colaboraciones con nombres como Chris Willis, para el productor, la mejor voz masculina del género, y que sacará una remezcla de Jamlimmat del tema “One life”. La composición, que ya se puede escuchar en las principales plataformas, se suma  a la que pensó para darle una vuelta al “Yes, I’m your angel”, que le pidió Yoko Ono y que está escrita por John Lenon.
El autor dice que no tiene nada que ver con la original, “muy psicodélica y beatle” y aunque con la mujer del británico no pudo mediar palabra, ella emitió el veredicto final y “al parecer, le encantó”. Y es que la carrera de colaboraciones no se detiene. Con David Guetta, el coruñés hizo de remixer fantasma, que son lo que se encargan de hacer la versión sin que su nombre aparezca en los créditos.
Entre medias, una de las divas del house, Ultra Naté, sacará un disco producido por el malagueño Miguel Picasso y en el que Jamlimmat es el padre de una de las canciones, “el tema ‘Say yeah’ está hecho y escrito por mí”. El gallego tiene su campamento base en Sarria, una habitación insonorizada con procesadores, piano y teclados desde los que dispara pistas al exterior.

¿dj o productor?
Su reciente paternidad y encargos de este calibre hacen que en los últimos meses se encierre más en el estudio y deje su faceta de pinchadiscos. Sin embargo, él lo tiene claro. A la hora de elegir, se queda con la adrenalina que provoca colocarse delante de 2.000 o 3.000 personas: “Me gusta más la faceta de disc jockey”. Esa que le impide dormir para cruzar el planeta y hacer danzar al personal. Y la misma que le obliga a componer cuando va volando: “Me pongo los cascos y monto una canción en el avión”.
El que hace un fin de semana estaba pinchando en la Moon 57 asegura que la faceta de DJ tiene que ir de la mano de la de productor: “Hoy todo el mundo quiere ser DJ, pero para evolucionar tienes que producir música”. De la India a Sudamérica, pasando por Canadá donde reside su manager, el artista coruñés afirma que en su mundo es necesario estar haciendo cosas todo el rato. Solo así saben que coletea.
Es por eso que de trabajar con nada menos que con Toni Braxton en un mano a mano con Bobby Brown, marido de la desaparecida Whitney Houston, le sale una nueva oferta. Es el representante de Joachim Garraud, culpable, según Jamlimmat, de que Guetta esté donde está.
Es entonces cuando se vuelve a meter en su cueva de Sarria, donde “hago un trabajo de chinos” para darle fuerza y consistencia a temas que baila medio mundo. Aquí o allá, dice el DJ, lo importante es llegar: “La música electrónica o de baile no es nada más que una manera diferente de interpretar canciones que uno conoce desde otro punto de vista”. Añade el productor que lo importante es hacer mover el esqueleto. La que ventila que es “free” por el mundo adelante, Ultra Naté, será la siguiente en cantar una creación de este rey de los platos.

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