domingo 25/10/20

La pintura de José María Barreiro regresa a la ciudad tras veinte años ausente

Sus amigos Laxeiro y Urbano Lugrís destacaban el dibujo de su pintura, que es la base de un buen pincel. Con 76 años, sus obras vuelven a la ciudad en una exposición en el hall de María Pita

La exposición se podrá ver hasta el 4 de junio | quintana
La exposición se podrá ver hasta el 4 de junio | quintana

Sus amigos Laxeiro y Urbano Lugrís destacaban el dibujo de su pintura, que es la base de un buen pincel. Con 76 años, sus obras vuelven a la ciudad en una exposición en el hall de María Pita, donde José María Barreiro reúne parte de la esencia. En dibujos como los que llamaron la atención de estos dos grandes del país y en lienzos, que se van hasta esa ventana a la que hoy se asoma, en su casa de Bueu.

También están sus homenajes a la música, de la que es amante, y alguna pieza de su serie sobre las Meninas. Los 17 que pueblan el bajo del Ayuntamiento son sus favoritos. Los que no vende y a los que vuelve. Ninguno le ha dejado de gustar, algo que no le pasa a menudo porque Barreiro se considera exigente: “Hay que trabajar, nunca se llega a nada. Nunca estás contento, terminas un cuadro y te gusta, pero al poco lo intentas superar”.

Trayectoria
El de Forcarei recuerda en alto su parábola por el mundo, de cuando ganó con 16 un primer premio de acuarela al momento en que se mezcló entre impresionistas en París o recibió cuatro años en su casa a Lugrís, con el que compartió madera para pintar entre los dos una vista de Vigo.

Después marcharía con Laxeiro otros cuatro a Buenos Aires. A la vuelta, “Urbano ya estaba ingresado y murió en el 73”. En Madrid y también en el extranjero, Barreiro suma más de 300 muestras, “que son muchas si se tiene en cuenta la producción”.

Cada vez con más fuerza y expresividad, el pintor se agarra a la pintura y está contento. Últimamente se va hasta el alféizar de esa ventana que mira a las Ons: “Siempre hay un motivo para pintar y el mío me lo da ver diariamente este paisaje”.


A la ría de Pontevedra, le pone una voz radiofónica, no siempre la misma porque el transistor le permite fluir por el cuadro sin perderse: “Escucho y no escucho, pero no me lleva a estar atento como cuando escucho música”, explica el creador.

Después de pintar durante diez años al lado de Albinoni, ahora se lleva bien con la radio y la ventana, mientras ofrece hasta el 4 de junio en A Coruña su versión del Náutico de Vigo o del paseo de la Herradura, en Compostela y en un año santo: “Son cuadros de mi colección”.

En el mes de octubre, el 25, igual que Picasso, está de cumpleaños. En todo este tiempo, José María Barreiro supo llevar su don para dibujar al lienzo que sabe a ría. Los coruñeses tienen una oportunidad para conocer una retrospectiva de lo que hizo y hace porque nunca ha dejado de hacer, detrás del cristal. En su hogar de Santa María de Cela.

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