martes 27/10/20

Un pinchazo para espantar a la gripe

Para Mercedes Quintana, vacunarse contra la gripe es una cita a la que acude año tras año. Dice que su condición de fumadora le hace más susceptible a la hora de coger el virus y por eso no duda en pedir vez cuando el Sergas comienza la campaña.

La enfermera del centro de salud de Elviña destacó la importancia de la vacuna	javier alborés
La enfermera del centro de salud de Elviña destacó la importancia de la vacuna javier alborés

Para Mercedes Quintana, vacunarse contra la gripe es una cita a la que acude año tras año. Dice que su condición de fumadora le hace más susceptible a la hora de coger el virus y por eso no duda en pedir vez cuando el Sergas comienza la campaña. Sin embargo, esto no es lo normal entre la población coruñesa. La enfermera del centro de salud de Elviña, Herminia Pernas, explicó que muchos de los que pertenecen a los grupos de riesgos hacen caso omiso a los consejos de los facultativos: “Las coberturas no son muy altas”. 
Herminia señala que bien el temor al pinchazo o bien las teorías falsas de que con la inyección intramuscular se atrae todavía más a los causantes de la enfermedad son las principales razones por las que no quieren la vacuna. Entre los que más la necesitan, el baremo más grande corresponde al de los mayores de 60 años, los que aún no los cumplieron, pero tienen enfermedades crónicas, y los bebés mayores de seis meses con esta condición o con problemas originados de tratamientos con ácido acetilsalicílico.  A estos se suman los profesionales sanitarios, las mujeres embarazadas, los cuidadores de personas dependientes o las personas institucionalizadas, así como policías y bomberos. Para los que tienen 65 años, la enfermera señala que la de la gripe se complementa con la de la neumonía que se pone cada dos años. También se pincha de esta variante a los que aún no han llegado a esta edad, pero padecen males crónicos como la diabetes o son trasplantados. 
La medida preventiva se instalará dos meses en los centros de atención primaria, aunque se alternará con consultas de otro tipo porque “una actividad así no puede colapsar el centro”. 
El primer día se saldó con un par de horas de espera, según Mercedes. Por su parte, Ángel Ríos, el siguiente en la cola, aprovechó que acudía a que le miraran una pierna para vacunarse. El vecino de Elviña no dudó en ponérsela y este año ha convencido a su mujer para que también lo haga porque cualquier prevención es positiva ante un virus que atacará con más fuerza en enero de 2016. En ese mes, Herminia calcula que se producirá el pico más alto. Mientras, todos los que tienen un mayor peligro en contraer la enfermedad deberán pasar por los ambulatorios para recibir la dosis, que “no duele ni produce reacción en el brazo”. Lo decía Ángel después de bromear con la enfermera para que eligiese su mejor perfil.

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