sábado 20.07.2019

A Pasaxe termina el año con más de 30 familias aún asentadas en chabolas

El grupo de Hábitat Digno consiguió realojar a once de ellas, en el transcurso de más de un año de trabajo

La Consellería de Medio Ambiente limpió amplias zonas del poblado de A Pasaxe retirando cientos de toneladas de basuras del núcleo chabolista | quintana
La Consellería de Medio Ambiente limpió amplias zonas del poblado de A Pasaxe retirando cientos de toneladas de basuras del núcleo chabolista | quintana

El fin de 2017 se está dejando notar en el poblado de A Pasaxe, donde sus habitantes notan una reducción en la actividad municipal propia del mes de diciembre. Fuentes del poblado aseguran que hace meses que no hay noticias de futuros realojos, a pesar de que todavía quedan más de 30 familias residiendo en ellas. El concejal de Regeneración Urbana y Vivienda, Xiao Varela, sitúa la cifra en “mais de vinte”, aunque ambas partes consideran difícil concretar más. En todo caso, la cifra es lo suficientemente alta como para suponga un desafío erradicar el núcleo chabolista antes de que finalice el mandato de Xulio Ferreiro.
Hace cuatro años, antes de la llegada de la Marea Atlántica a María Pita, el número estimado de familias residentes en A Pasaxe era de 47, aunque hay que contar con el esfuerzo particular de la ONG Arquitectura Sin Fronteras, que consiguió reubicar a dos familias antes de comenzara el plan de Hábitat Digno municipal, que por ahora consiguió reubicar a once familias en pisos esparcidos por Os Castros, Eirís, Labañou y varios municipios colindantes.
El Ayuntamiento es muy parco en detalles, pero asegura que se continúa trabajando en la búsqueda de “soluciones habitacionales”. Al mismo tiempo, se realiza una labor de inspección periódica para evitar reasentamientos, porque para muchos de estos chabolistas resulta un proceso duro de adaptación abandonar el poblado, donde tienen a la mayor parte de sus familiares y conocidos y hacen vida social.
Si precisar el número de familias que restan en A Pasaxe resulta complicado, lo es aún más obtener un cómputo exacto de individuos, porque la composición de las familias es muy variable. En algunos casos se trata de una sola persona mientras que en otros puede ser una pareja con muchos hijos.
Además, hay otros factores que complican la labor municipal a la que la concejala de Justicia Social, Silvia Cameán, le gusta calificar de “traballo silencioso”. También es necesario la inserción laboral de los chabolistas, muchos de los cuales se dedican a la chatarra que acumulan en el propio poblado.
Este fenómeno se percibe aún más claramente desde que, hace un año, la Concejalía de Medio Ambiente comenzó a despejar el terreno al lado de la ría de O Burgo de las toneladas de basura que se habían acumulado en el transcurso de décadas de ocupación, y en las que proliferaban las ratas: varios chatarreros acotaron las zonas despejadas como espacio donde almacenar el material que recogen.
Algunos reconocen que, de abandonar el poblado, perderían este espacio y tendrían que alquilar o adquirir un almacén, lo que supondría un gasto extra que no les gustaría afrontar. “En esto tienes dinero según esté el precio del metal. A veces ganas mucho y otras, no”, señalan .
El Ayuntamiento asegura que busca para cada caso la mejor salida posible. El concejal indicó que hay otro aspecto que juega un papel importante en este aspecto y es el “grado de arraigo” con otras familias tanto en la ciudad como fuera de los límite del término municipal. l

As Rañas incrementó su número de infraviviendas

Aunque los esfuerzos municipales se están centrando en A Pasaxe, por considerarse que es el poblado que se encuentra en peores condiciones, no conviene olvidar que no es el único núcleo chabolista de la ciudad: que cuentan también con los de O Campanario y As Rañas. Este último núcleo chabolista ha crecido en lo que va de año con la construcción de nuevas infraviviendas. Son 23 familias de etnia gitana las que viven en este asentamiento, que existe desde hace más de veinte años. Se construyó al mismo tiempo que el de Penamoa, cuando las familias gitanas fueron expulsadas de la zona de A Cubela debido a la presión urbanística y acabaron dispersándose en varios núcleos chabolistas. A diferencia de A Pasaxe, el poblado se levanta sobre  terreno  propiedad de las familias que han construido allí sus viviendas, aunque de forma ilegal, dado que no se trata de terreno urbanizable.

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