lunes 26/10/20

La ORA se extenderá y se apostará por los parking subterráneos para compensar la peatonalización

Las obras obligan a buscar alternativas al estacionamiento, que cada vez más será de pago y bajo superficie
Una persona saca el ticket de la ORA en uno de los parquímetros de la ciudad | javier alborés
Una persona saca el ticket de la ORA en uno de los parquímetros de la ciudad | javier alborés

La política de peatonalización en la que se ha embarcado el Ayuntamiento tiene un precio muy caro que debe pagar el conductor, que descubrirá que cada vez es más difícil aparcar en la calle. El concejal de Movilidad, Juan Díaz Villoslada, promete ofrecer opciones de aparcamiento a los vecinos afectados, por eso dentro de la nueva ordenanza de movilidad (en proceso de consulta pública) se incluye la modificación de la Ordenanza Reguladora del Aparcamiento (ORA). “Tenemos que reconfigurar el perímetro de la zona azul”; advirtió. 

Esto no significará necesariamente que la zona azul invadirá los barrios donde antes no llegaba, pero sí las calles más cercanas que por ahora se habían librado y seguían pintadas de blanco. Para Villoslada, “la ORA estaba perfilada para una movilidad del siglo XX y tenemos que trabajar para buscar nuevas fórmulas que permitan compartir mejor el espacio público”.  Hay que tener en cuenta que muchas de las obras de peatonalización se realizan en la zona centro, de manera que afectan directamente a la concesionaria el servicio de la ORA, Setex Aparki. 

Además, según los datos del Observatorio de Urbanismo del Ayuntamiento, el número de plazas de la ORA no ha dejado de caer desde 2003 (cuando se tienen los primeros datos), cuando había 4.466 plazas azules, hasta el año pasado, cuando se contabilizaron 3.650. Algo similar ocurre con las plazas verdes, que pasaron desde 2.103 en 2003 a 1.669 a 2019. Por el contrario, el número de turismos se ha mantenido bastante estable a lo largo de los años, con una cifra en torno a los 116.000. 

Pero el número de plazas de aparcamientos públicos y para residentes no ha dejado de crecer en la ciudad en todo este tiempo, lo cual explica por qué el Observatorio de Urbanismo sitúa el número de plazas de aparcamiento  por coche en 17,49 a fecha de 2019 mientras que en 2003 era 13,18. 

Alternativas subterráneas 
En efecto, existen muchos aparcamientos públicos, pero los menos céntricos se encuentran infrautilizados, como los de la ronda de Outeiro, o el parking del Luis Seoane. “Estamos con varias negociaciones en marcha, porque la situación no era idónea por su alto coste”, había señalado el concejal en junio. La tendencia es, pues, a reducir el aparcamiento en superficie, para que los peatones puedan disfrutar de calles más humanizadas, con aceras más anchas, árboles y zonas de descanso, como las que se proyectan realizar en Alcalde Marchesi, donde se pintaron otras plazas de azul a verde para acomodar los coches de los vecinos. Otras obras, como el carril bus, también supondrá la pérdida de plazas. Por ejemplo, el PP calcula que se perderán 175 estacionamientos en Juan Flórez cuando se instale el carril bus que circulará en sentido contrario.

En algunas zonas es posible ofrecer a los residentes una alternativa al espacio perdido. En Casablanca se está construyendo un aparcamiento debajo de la vía de acceso al puerto, con 80 plazas, de cara a la urbanización de José María Hernansáez, donde ahora aparcan de forma irregular muchos turismos.  

Pero en muchas partes de la ciudad no será posible crear aparcamiento nuevo. Por eso en la nueva ORA se crearán zonas azules con tarifa reducida. En otros puntos se podrá compartir aparcamiento en la zona verde en las horas de menos ocupación. El resultado final de todos estos cambios es que el estacionamiento gratis será cada vez más escaso.

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