Jueves 13.12.2018

Las obras del carril bici y un autobús averiado vuelven a complicar el tráfico en el centro de la ciudad

Una vez más, circular por el centro de la ciudad se convirtió en un desafío. A los problemas de tráfico generados por la construcción del carril bici en el tramo derecho de entrada en la avenida de Linares Rivas

La avería se produjo a las once y media de la mañana | quintana
La avería se produjo a las once y media de la mañana | quintana

Una vez más, circular por el centro de la ciudad se convirtió en un desafío. A los problemas de tráfico generados por la construcción del carril bici en el tramo derecho de entrada en la avenida de Linares Rivas, se sumaron en un momento dado los de una avería en el autobús 394 en la calle de Rosalía de Castro. El siniestro se produjo poco antes de las once y media de la mañana, justo en el momento en el que Linares Rivas comenzaba a colapsarse.
A primera hora de la mañana, la Policía Local afirmaba que la circulación era fluida, sin los atascos que habían caracterizado las jornadas anteriores, y que habían comenzado ya a las nueve y media de la mañana. La tónica siguió siendo positiva durante la hora siguiente, lo que se entendió como la prueba de que los conductores habían tomado nota de las recomendaciones de desviarse hacia las rondas y evitar el centro mientras durasen las obras de la nueva infraestructura de la Concejalía de Movilidad.
Sin embargo, la buena racha se truncó pasadas las once de la mañana. A esas alturas, muchos conductores se desviaban a la izquierda, hacia Federico Tapia, para evitar el atasco generado en el carril derecho, el que lleva a la avenida del Puerto, y que es uno de los que más tráfico soporta en la ciudad. La avenida de Linares Rivas reducida a cuatro carriles, uno de ellos de giro obligatorio a la izquierda, no podía absorber todo el tráfico. Federico Tapia empezó a congestionarse también.
Reparaciones urgentes
Fue en ese momento cuando se produjo la avería mecánica del bus en la calle de Rosalía de Castro (exactamente a las 11.25 horas, según el 092), inmovilizando el transporte público en medio de la calzada y obligando a los agentes municipales a cortar la vía, lo que complicó aún más el delicado estado de la circulación en el centro. El chófer informó de la incidencia a la Compañía de Tranvías pero se pudo solventar en apenas quince minutos, de manera que la normalidad se restableció antes de las doce del mediodía.
Más difícil resultó resolver los trastornos causados por la nueva infraestructura. El carril afectado por las obras de la vía ciclista canaliza habitualmente gran parte del tráfico a la avenida del Puerto y el túnel de La Marina. Al aguardar su turno para tomar la avenida del Puerto, el atasco es inevitable, aunque los conductores quieran tomar las calles aledañas, como las que rodean la plaza de Lugo. Pero además, durante la tarde, la persistente lluvia provocó que la gente decidiera desplazarse en coche y fueron muchos los que quedaron atrapados en un embotellamiento. En el lado positivo, hay que señalar que las obras de ajardinamiento en Linares Rivas no empeoraron al situación.
Algunas voces apuntan a que las obras en un punto tan delicado de la ciudad deberían haberse llevado a cabo en horario nocturno, como ocurrió con el túnel de O Parrote, lo que permitió minimizar las molestias. O por lo menos, haberlas anunciado con más anticipación. En todo caso, la costumbre manda, y son muchos los conductores que se empeñan en llegar al centro de la ciudad por la ruta más directa.
Fuentes de Tráfico señalan que hasta que concluyan las obras del carril bici, la mejor opción es salir de Alfonso Molina cuanto antes, en cualquiera de las rondas. Ya sea la Tercera Ronda, la de Outeiro, o la de Nelle. Cualquiera implica un rodeo, pero fuentes de la Policía Local consideran que siempre una opción mejor que verse atrapado en el atasco permanente cuyo epicentro es la plaza de Ourense. l

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