Obras de asfaltado en Adormideras obligan a Tranvías a trasladar en coche a los usuarios con problemas de movilidad

Un hombre se dispone a subir al coche de Inspección de Tranvías para salvar la cuesta de acceso al Paseo | quintana

La empinada cuesta que separa el barrio del Paseo Marítimo es un desafío para los viajeros de la Tercera Edad

Los vecinos de Adormideras se mostraron ya desde el miércoles bastante molestos al descubrir que su principal conexión con el centro de la ciudad, la calle Regata Cutty Shark, se encontraba afectada por unas obras de asfaltado. A la falta de señalización pertinente, se sumó el problema de que el autobús no podía bajar hasta la parada, por lo que se habilitó una provisional en la rotonda de acceso. Pero eso obligaba a los viajeros con problemas de movilidad a encarar la empinada cuesta, para poder coger el autobús, lo que era todo un desafío para algunos: la Compañía de Tranvías lo solucionó poniendo a su disposición uno de los coches eléctricos de Inspección, que recogía a los viajeros abajo y los subía hasta la rotonda del otro lado. 

Un inspector se encargó de esta tarea durante toda la tarde del miércoles y durante el día de ayer, después de que empezaran a filtrarse las primeras quejas a través de las redes sociales. Sin embargo, no todos esperaron a que llegara su turno en el peculiar taxi, y durante todo el día fue posible ver a jubilados resollando mientras subían trabajosamente los últimos metros, parándose para descansar en los bancos, de tramo en tramo. 

Quejas y cansancio 
Para cuando llegaban, se encontraban de un comprensible mal humor. “Esto es un parche, lo que tendrían que hacer es cambiar todo el asfalto, que está hecho una puta mierda”, denunciaba un congestionado septuagenario. Una señora, también falta de resuello, protestaba porque hasta ahora no hubieran hecho nada por el barrio.

El caso es que los obreros apuraban todo lo posible para terminar los trabajos de reasfaltado antes de que cambiara el tiempo. El objetivo era terminarlo todo ayer, para que la ciclogénesis explosiva prevista para hoy no les pillara en medio de la faena. Como algunos de los parches se encontraban justo en medio de la calle, el autobús no podía bajar, aunque sí los turismos a los que se les daba paso de forma alterna. 

Pero este episodio, lejos de ser anecdótico es, para muchos residentes de Adormideras, la prueba de lo precarias que son las comunicaciones en su barrio. 

Eso no quiere decir que durante el mandato de Xulio Ferreiro no se hayan acometido obras. Las de la rotonda de Adormideras se llevaron a cabo en marzo. Como señaló el concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, con esta intervención se resolvían los puntos negros de accesibilidad La acera de la derecha se amplió para ganarse espacio para el peatón y para la plantación de arbolado. El edil había presentado este proyecto el 14 de febrero, junto contras intervenciones. Además de la rotonda y la ampliación de aceras anunció también mejoras para la parada de bus y una estación de aparcamiento de bicicletas. Toda la actuación tenía un presupuesto de 30.000 euros. Varela reconoció que el barrio cuenta con una población de edad avanzada a la que le cuesta afrontar la empinada subida.