viernes 25/9/20

La nueva crisis encontrará a los juzgados de lo mercantil colapsados

La carga de trabajo en las salas coruñesas todavía no ha regresado a niveles previos a la depresión de 2008
Los juzgados siguen saturados a pesar de que se les ha reforzado en los últimos años | PATRICIA G. FRAGA
Los juzgados siguen saturados a pesar de que se les ha reforzado en los últimos años | PATRICIA G. FRAGA

Las consecuencias de la grave crisis económica que se avecina, y que algunos sitúan para después del verano, se traducirán irremediablemente en quiebras de muchas empresas. De materias como esta se encargan los juzgados de lo mercantil, todavía saturados por la crisis de 2008. Pablo González-Carreró Fojón, magistrado de la Sección 4º de la Audiencia Provincial, advierte sobre este problema: “La situación va a ser complicada desde el punto de vista judicial, meses más que meses años, habrá sectores productivos que no puedan soportarlo, habrá muchas empresas que no podrán afrontar esta nueva normalidad”.

El juez reconoce que “me entró el pánico como todo el mundo cuando vi que la actividad económica se paralizaba. Todo esto tiene reflejo en los juzgados de lo mercantil, que están bastante colapsados”. Por otro lado, reconoce que esta crisis será menos grave desde el punto de vista crediticio que la anterior, que puso de relieve el sobreendeudamiento tanto de empresas como de particulares, y que se ha avanzado mucho en materia legislativa.

“La ley anterior, la de 2003, era para una época de bonanza económica. Hubo que legislar muchísimo durante la crisis”, aún así, el juez espera pronto otra reforma del Derecho Concursal: “Una de las claves es cómo tratamos a la persona física que cae en una situación de insolvencia”.

Según él, antes de las reformas, “nuestro derecho era casi cruel con el deudor, porque una vez que hemos liquidado tus propiedades, sigues debiendo hasta que pagues a todos los acreedores”. Ahora se ha avanzado en la exoneración del pasivo insatisfecho. Es decir, de la deuda que no se pueda pagar, pero el mismo González-Carreró reconoce que es un mecanismo insuficiente.

Procedimiento tortuoso

“Va a ver mucha gente que no pueda atender al cumplimiento a sus obligaciones”, advierte. Y la ley todavía no dispone de una respuesta satisfactoria al problema de la liberación de las deudas, al sobreendeudamiento. El procedimiento es tortuoso, largo y demasiado complejo. Pero por otro lado, favorecer demasiado la liberación de las deudas también es lesivo. La virtud como siempre, se encuentra en el término medio.

Por otro lado, gran parte del beneficio del Derecho Concursal es preventivo. Cuando la empresa entra en pérdida, hay que recurrir al concurso cuanto antes. “Es como estar enfermo y tarda mucho en ir al médico”, advierte. Conseguir una cierta cultura concursal, que se actúe ante una inminente insolvencia, es fácil de decir y difícil de hacer. “Si uno tiene un negocio siempre trata de salvarla”. l

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