miércoles 21/10/20

La mujer fallecida en Pocomaco había denunciado dos veces al sospechoso

La Policía Nacional investiga la muerte de María Belén Expósito Vázquez, de 43 años, que falleció al caer desde el coche en el que viajaba por la carretera de Pocomaco pasadas las doce y media de la noche de ayer.

Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) investigaron en el lugar del posible homicidio horas después	patricia g. fraga
Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) investigaron en el lugar del posible homicidio horas después patricia g. fraga

La Policía Nacional investiga la muerte de María Belén Expósito Vázquez, de 43 años, que falleció al caer desde el coche en el que viajaba por la carretera de Pocomaco pasadas las doce y media de la noche de ayer. La víctima falleció casi inmediatamente a resultas de un traumatismo craneal. El conductor y pareja suya, M.A.B.R, de 46 años, natural de A Coruña, fue detenido y desde la Delegación del Gobierno, explicaron que la Policía Judicial ha puesto en marcha una investigación como posible caso de violencia de género y fuentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), aseguran que se descarta la posibilidad de que se haya tratado de un accidente y que trabajan sobre la hipótesis de un homicidio, aunque lo más difícil será determinar si se trató o no de un acto premeditado. Si se sabe, por la propia Delegación, que la mujer le denunció en dos ocasiones.
Los hechos tuvieron lugar pasadas las doce y media de la noche. A esa hora, M.A.B.R., al volante de su Suzuki 4x4, conducía por la carretera de Pocomaco.  Según declaraciones recabadas por la Policía entre los amigos de la víctima, la pareja regresaba del barrio de Elviña donde habría estado bebiendo en un bar. Al parecer, los dos eran consumidores habituales de alcohol, y cuando estaban bajo los efectos de la bebida entablaban discusiones a menudo.
De hecho, la víctima envió a un amigo un mensaje de whatsapp pidiéndole ayuda poco antes de la medianoche, aunque no ha trascendido en qué terminos. En todo caso, los conductores que circulaban detrás de ellos aseguran que cuando el vehículo estaba casi en la rotonda que regula el acceso al polígono de Pocomaco comenzó a dar bandazos. Fue en ese momento cuando Expósito salió despedida del 4x4.  
El sospechoso frenó inmediatamente, así como una furgoneta de reparto que transitaba detrás de él, aunque el motivo fue más bien evitar en un primer momento la colisión, puesto que en la confusión, todavía no se había identificado el bulto que había caído del vehículo como una persona. Cuando el conductor salió del habitáculo para recriminarle su imprudencia al ahora detenido, se encontró con que este ya forcejeaba con otro conductor, de un turismo que viajaba delante y que se había detenido al contemplar lo que ocurría.
El sujeto en cuestión resultó ser un guardia civil fuera de servicio, que consiguió inmovilizar al sospechoso. “¡Llama a una ambulancia, que ha matado a una mujer!”, aseguran los testigos que gritó al repartidor. Este se acercó a la víctima, que todavía estaba viva, pero que ya convulsionaba, y usó su jersey para hacerle una almohada antes de pedir asistencia médica y policial.  

alcoholemia penal
Enseguida llegaron varias patrullas de la Policía Nacional. Un total de ocho coches se estacionaron en la cuneta mientras se acordonaba el escenario del crimen y los sanitarios confirmaban el fallecimiento de la víctima. En cuanto al sospechoso, se encontraba fuera de sí, y se requirieron cuatro agentes para conseguir reducirlo e introducirlo en un coche patrulla.
También se pidió la asistencia de la Policía Nacional para realizar un test de alcoholemia, que arrojó un resultado de más de 0,8 gramos por litro de aire respirado, lo que constituye una alcoholemia penal.
Todavía no se había ordenado el levantamiento del cadáver cuando llegó al lugar un amigo de la víctima, el que había recibido su mensaje hacia poco más de 40 minutos. “Nada más ver su coche, supe que había pasado algo malo”, confesó a la Policía. También explicó que M.A.B.R. tenía la costumbre, cuando discutía con su pareja mientras viajaban en el coche, de abandonarla en algún punto entre A Coruña y la Urbanización Breogán, donde residían, y que había acudido allí pensando encontrarla en el camino.  Aunque desde luego, no de forma tan trágica.

Comentarios