martes 27/10/20

Movilidad da marcha atrás a su plan de otro paso de cebra en Alfonso Molina

La idea no había sido bien recibida y, al final, el Gobierno local ha decidido dejarlo correr: de momento no se instalará un paso de cebra ni a corto ni a medio plazo en Alfonso Molina para que los peatones puedan cruzar el espacio

Los peatones tendrán que salvar este tramo de Alfonso Mplina caminando por la plaza de Cuatro Caminos, por lo menos durante los próximos años | javier alborés
Los peatones tendrán que salvar este tramo de Alfonso Mplina caminando por la plaza de Cuatro Caminos, por lo menos durante los próximos años | javier alborés

La idea no había sido bien recibida y, al final, el Gobierno local ha decidido dejarlo correr: de momento no se instalará un paso de cebra ni a corto ni a medio plazo en Alfonso Molina para que los peatones puedan cruzar el espacio entre los Nuevos Juzgados y el IES Fernando Wirtz. El concejal de Movilidad, Daniel Grandío, lo anunció en una reciente reunión de la mesa que había convocado sobre esta cuestión, y en el que figuraban la asociación Stop Accidentes, el CEIP Concepción Arenal y el IES Fernando Wirtz cuyo director, Rafael Menéndez, se mostró satisfecho por los acuerdos alcanzados en ella.


“El concejal nos comentó que no se hará hasta que se lleve a cabo la ampliación de Alfonso Molina”, explicó. Eso significa que el paso de cebra podría demorarse unos tres años, dado que el proyecto todavía está pendiente de publicarse en el Boletín Oficial del Estado, pero la decisión se toma después de haber instalado unos sensores que han recogido durante semanas la velocidad y frecuencia a la que pasan los vehículos por ese tramo.


Los datos confirmaron lo que ya se sabía: que a diario pasan miles de vehículos por ese punto a una velocidad mucho mayor de la permitida. Si el límite está establecido en los 50 kilómetros por hora, la gran mayoría supera los 80 kilómetros por hora. En esa condiciones, cruzar la calle, incluso en un paso de cebra regulado por semáforo, resultaba demasiado peligroso, así que los técnicos de Movilidad barajaron varias soluciones en el firme, como un asfaltado impreso, sonorizadores o incluso unos badenes. Grandío no descartó tampoco la instalación de un radar, pese a que sería el primero de estos detectores que instalara el Ayuntamiento.


Rechazo unánime
El edil había lanzado la idea después de que se tuviera que retirar la pasarela peatonal que se encontraba allí debido a su mal estado y a que no cumplía la normativa. La pasarela llevaba meses fuera de servicio, pero la obra decidió a Grandío a plantear el paso de cebra como un primer paso para calmar el tráfico y encaminarse hacia una avenida de Alfonso Molina similar a un bulevar urbano, como desea el Gobierno de la Marea Atlántica. Pero, además de las dificultades técnicas que presentaba el proyecto, Grandío tuvo que vérselas además con el rechazo unánime de la junta del Fernando Wirtz.


A los responsables del centro les preocupaba el peligro de atropello que correrían los alumnos. Tampoco tuvo buena acogida entre el colectivo de taxistas, que creen que perjudicará al tráfico y que se trata de un cambio peligroso. El Gobierno local quitaba importancia a estas manifestaciones recordando que no se trataba del primer paso de cebra regulado por semáforo con el que cuente Alfonso Molina, puesto que existe uno a la altura de la avenida de Fernández Latorre y Grandío añadió que la reducción de la velocidad conllevaría una disminución del ruido que impide abrir las ventanas de las aulas del Fernando Wirtz.


Pero incluso desde Stop Accidentes, que apoya la idea de calmar el tráfico, ya apuntaban en abril a que la obra tendría que demorarse meses. “Todavía hay que hacer una fase previa de pedagogía para que la gente cambie de actitud”, opinaba su presidenta, Jeanne Piccard. Ahora parece que la demora será de años.

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