Lunes 17.06.2019

Miguel Ángel Cadenas | “Entre el ámbito judicial y el político debe haber colaboración y lealtad, pero no más allá”

EXPRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA Reclama mejoras como la digitalización o la reordenación territorial de la Justicia en el momento final de su carrera

Miguel Ángel Cadenas finalizó esta semana su carrera profesional
Miguel Ángel Cadenas finalizó esta semana su carrera profesional

Miguel Ángel Cadenas (Ourense, 1947) se jubiló esta semana después de una trayectoria profesional de casi medio siglo dedicado al ámbito de la justicia, una carrera que culminó con diez años como presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que ahora llegan a su fin. Considera que todavía no se normalizó la situación tras la huelga que hubo el año pasado y cree que en general la sociedad continúa manteniendo la confianza en el poder judicial, para el que reclama mejoras como la instalación definitiva del expediente judicial electrónico, una reordenación territorial o la implantación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

¿En qué situación se encuentra en estos momentos la justicia en Galicia después de la huelga de varios meses que hubo el año pasado?
Está en una situación transitoria porque los efectos de la huelga no están todavía superados y por esa circunstancia está en gestación un plan que afronte esta saturación excesiva de muchos órganos judiciales en la comunidad, que es un efecto directo o consecuencia directa de la huelga de funcionarios, que al haber durado más de tres meses, y con la dimensión que tuvo, supuso un impacto muy negativo en la marcha habitual de muchos de los órganos judiciales. Eso se ve reflejado en la propia memoria del año 2018, en la que se ve una mayor tendencia imputable indudablemente a la huelga de funcionarios.

¿Cuándo considera que va a ser posible restablecer la normalidad en el funcionamiento judicial tras la huelga?
Depende mucho de que se materialice ese plan de refuerzos porque pende de una formulación definitiva por parte del Consejo General del Poder Judicial, aunque desde la sala de gobierno de este tribunal ya se les hizo llegar nuestra propuesta. Después también es necesario que haya una respuesta suficiente por parte de jueces, letrados de la administración de Justicia y de funcionarios.

¿Cuáles son las principales necesidades que tiene la ciudad de A Coruña en referencia al ámbito judicial?
Creo que no son muy distintas a las que pueden existir en otras zonas de la propia comunidad autónoma. Básicamente se centran en que existe una preocupación especial en materia de la jurisdicción social, aunque se ha creado un nuevo juzgado de lo social, la misma preocupación que en la ciudad de Santiago. Después depende un poco de los órganos, pueden existir algunos problemas en alguna jurisdicción civil. Creo que en todo caso no existe un problema diferencial en la ciudad de A Coruña con respecto a otras zonas de la comunidad y desde luego participamos de los mismos problemas comunes de la Justicia, que son la implantación de manera definitiva de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que se continúe por buen ritmo hacia el expediente judicial electrónico y estar un poco a expensas de que se reordene territorialmente la justicia, eso implicaría indudablemente una reforma de la Ley de Demarcación y de Planta Judicial, de una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, o la asignatura que se dice pendiente del Proceso penal.

¿Esa reordenación territorial que está mencionando debería ser algo que se produzca a corto o a medio plazo?
Creo que exige un consenso, un pacto de Estado porque esta modificación podría condicionar otros aspectos estructurales de la Administración de Justicia como la planta, el número de jueces.

En los últimos años se está produciendo un incremento de los casos relacionados con violencia machista o de carácter sexual, ¿cómo se afronta desde el ámbito de la justicia?
Es algo que se recibe con preocupación y tristeza, es un fenómeno delictivo deleznable y que tiene en su raíz problemas complejos que afectan a toda la sociedad realmente. Desde la jurisdicción, los jueces somos conscientes de que la dimensión del problema es tal y que las causas del problema son tan complejas que la solución no puede estar solo en la respuesta penal. Es uno más de los aspectos, pero la solución posible está en la educación, la detección, protección y por supuesto represión.

¿Hace falta que haya especialización por parte de los jueces para hacer frente a esta nueva dinámica o entiende que la formación actual con la que cuentan es suficiente?
Creo que especialización por parte de los jueces no es imprescindible, lo que a lo mejor puede ser necesario es pensar en una comarcalización según qué zonas de los juzgados de violencia, sobre todo para disponer de mejores recursos y que esos recursos se utilicen con mayor eficiencia.

¿Considera que ha disminuido la confianza por parte de los ciudadanos hacia el ámbito judicial en los últimos años?
Eso es muy relativo, creo que en general el poder judicial y todos los profesionales que concita la jurisdicción estamos asumiendo nuestras responsabilidades con las herramientas que tenemos. Desde esa perspectiva creo que la sociedad nos puede hacer muchos reproches, pero que tengamos la verdadera intención de afrontar nuestro papel no se nos puede discutir.

Entonces cree que en general se puede decir que hay confianza en los jueces por parte de la sociedad española?
En términos generales considero que sí.

En una posible merma de la confianza de los ciudadanos hacia los jueces y el funcionamiento de la Justicia, ¿qué influencia ha podido tener para ello el
ámbito político?

En el sentido de control, no puede tenerlo. Lo que hay que hacer es que somos poderes distintos, el ejecutivo, el legislativo y el judicial y lo que tiene que haber es la colaboración y la lealtad que exige el sistema democrático, pero no más allá.

Un aspecto que suele provocar bastantes críticas es el referente a los retrasos que se producen en el sector judicial, ¿cómo se puede agilizar la situación de cara a que los procesos no se vean como algo engorroso?
Se puede agilizar si aumentamos la planta judicial, el número de jueces, y si se llega a mejorar los instrumentos y las herramientas de las que disponen los órganos judiciales. Básicamente, hoy por hoy sería el expediente judicial electrónico y que funcionase definitivamente de manera correcta. Como telón de fondo, también sería aconsejable que finalmente se reordenase territorialmente la Administración de Justicia. Todos estos aspectos incidirían indudablemente en una mayor eficiencia del funcionamiento judicial.

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