viernes 27/11/20

La memorable boda musulmana de la alta sociedad del Palacio de la Capitanía

Las crónicas de 1954 recogen un acontecimiento insólito en A Coruña: una boda por el rito musulmán en el Palacio de la Capitanía, entre la hija del militar al mando y un joven vendedor de alfombras asentado en Madrid, y que contó como invitados con algunas de las figuras más importantes, como la de Alfonso Molina
Los trajes de la novia acapararon la atención
Los trajes de la novia acapararon la atención

El día anterior a la celebración de este fastuoso acto social del encuentro cultural de la religión árabe en suelo cristiano coruñés, era la comidilla de todos los moradores de la ciudad, a medida que las noticias se iban sucediendo acerca de los invitados al acto, los novios estaban preparados para tan curioso encuentro social en un país ajeno a su cultura, pero que la respetaban y asumían que el mundo había cambiado y nada era lo que parecía, la humanidad ensanchaba sus fronteras y era la ocasión de presenciar aquel lunes un acontecimiento social indescriptible para muchas de las personas que nunca lo habían visto, la prensa en su número del domingo tres de octubre y fiesta del Rosario, se hacía eco en su columna de sociedad: “Meriem Mizzián Amor, hija del capitán general de esta región, cuyos esponsales se celebrarán mañana en A Coruña”.

En el pie de foto se indica que posaba con el traje popular gallego, el cual al parecer, realzaba su interesante bella tez morena.

La boda que siguió a la intensa relación sentimental de los jóvenes contrayentes, celebrada en el Palacio de Capitanía General de Galicia, fue un acontecimiento histórico en los años de existencia de esta Real Audiencia y Palacio de la Capitanía General de Galicia. La ceremonia misma se formalizó con arreglo al rito árabe-marroquí, era la primera vez que algo así acontecía en esta región y sobre todo bajo las luces del palacio que alberga la sede de la Capitanía del antiguo Reino.

El amor y la felicidad, llegaría a estos jóvenes contrayentes de forma casual, como el azar, cuando asoma a nuestras vidas en su deseo de felicidad, el tiempo es el problema terrenal, la mayor de las hijas de Mizzián, estudiaba Bellas Artes y surgió que la química del amor entre ambos fue haciendo el resto y el tiempo culminó lo que ellos habían iniciado, al haberse enamorado de un joven apuesto llamado Mohamed Sqali, propietario del famoso comercio de alfombras Ispaham, establecida en Madrid. Tal fue el flechazo de Eros que pasado algún tiempo acabó en desposorio y aquel se celebró en el Palacio de Capitanía de A Coruña el lunes 4 de octubre de 1954, justo al día siguiente de la fiesta del Rosario (primer domingo del mes de octubre)

La ceremonia, como es natural se celebra bajo el rito de los contrayentes basado en la religión musulmana, la asistencia al acto religioso fue restringido, para dar paso a una gran fiesta en los salones del propio palacio.

Para conocer los detalles, se echó mano de la prensa coruñesa y las referencias a este insólito y puntual acontecimiento de la historia social de A Coruña, son muy escasas en esta unión musulmana. Hoy en día seguramente habría sido un acontecimiento de primera página en todos los diarios nacionales y cadenas de televisión.

El traje de la novia 
Con motivo del matrimonial enlace de la hija Meriem, con Mohamed Sqali, el capitán general Mizzián y su distinguida esposa, Fadela Amor, ofrecieron en su residencia de Capitanía, una brillante fiesta a sus relaciones. La desposada vestía un precioso vestido de tisú y oro y una artística y valiosa diadema, que hacían destacar su encanto y gentileza, según relatan las crónicas de la época. Las mismas fuentes añaden que se sirvió un exquisito “lunch” compuesto de los más deliciosos manjares y golosinas, la fiesta tuvo un gratísimo desenlace social.

Los anfitriones y la feliz pareja atendieron con singular amabilidad y hospitalario trato a sus invitados, entre los que se encontraban: Francisco Regalado Rodríguez, Fernando de Arteaga y Fernández, Rafael Ibáñez de Aldecoa y Urcullo, José Vigón Suero Díaz, Luis Molezún Núñez, Francisco Sanguino Benítez, Manuel Alcayde y Alcayde, Luis Mariñas Gallego, José Cancela Leiro, Plácido Álvarez Buylla y López Villamil, Jesús Varela y Castro, Alberto Tapia y Cebrián, Carmelo Guzmán González, Luis Molina Rodríguez, José Durán Loriga Salgado, Antonio Durán Loriga Salgado, Constantino Lobo Montero, José Ximénez de Sandoval y Riestra, Diego de Dueñas Fernández, José Gándara Gándara, Antonio López Costarelo, Antonio Pita e Iglesias, Alicio Moyano Agero, Enrique Pueyo del Val, Enrique González de la Peña, Félix Suevos de la Cruz, Clemente Hermida Cachalvite Guede, Hernán de Martín Barbadillo y Paúl, Manuel García Lastra Ribera, Eduardo Ozores Arraiz, Fernando González Fernández, Daniel Chaver Gómez, Ángel Fernández Aperribay, Juan Antonio Quiroga de Abarca, Luis Quiroga de Abarca, José María Gómez Ulla, Telésforo Blanco Taboada, Rodrigo Peñalosa, Esteban Infantes y Sergio Peñamaría de Llano. También acudió Cristóbal Gracia Martínez, gobernador civil, y Alfonso Molina Brandao, alcalde.

Los invitados al banquete nupcial según la crónica, superaban los dos centenares, lo que refleja que se trataba del evento social tan importante del momento. A los allí presentes les quedó un grato recuerdo del bonito día grabado en su memoria colectiva para el resto de sus días, al haber asistido a un evento nunca antes visto, no, solo en palacio, sino en la ciudad de A Coruña y resto de España, desde antes de 1492. Sin lugar a dudas, para aquellas personas que tuvieron la ocasión de estar presente, fue el enlace de las mil y una noches.

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