jueves 02.04.2020

Los mayores vuelven a sentirse niños en el centro de la ciudad

A Coruña puede ser una ciudad pequeña, pero se hace más grande con los años, y aún más para los mayores que ven su movilidad reducida. Por eso Radiotaxi trajo a más de 40 residentes de Padre Rubinos al centro  para que pudieran ver La Marina bajo unas luces distintas a las que pudieron ver antaño: las de la Navidad
Más de 40 jubilados se congregaron por primera vez en muchos años en La Marina | javier alborés
Más de 40 jubilados se congregaron por primera vez en muchos años en La Marina | javier alborés

Lo de hacerse mayor conlleva, entre otras cosas, que uno se mueve menos. Cuando se es octogenario, rara vez se desplaza uno más allá del supermercado para hacer la compra o del bar para echar la partida. Los niños han crecido y ya no hay que llevarles a la playa en verano ni al colegio en invierno. Cada vez hay menos parientes a los que visitar. Ya no es seguro conducir largas distancias. Poco a poco, año a año, el horizonte se reduce a dos o tres lugares e incluso menos, si la salud se resiente y se necesita ayuda para el día a día. Se puede llegar a vivir en una ciudad y no saber cómo es. Por eso, desde la asociación Radiotaxi, decidieron acudir a la residencia Padre Rubinos y llevar a más de 40 jubilados a ver las luces navideñas del centro.

“Algunos hacía 18 años que no estaban en el centro de la ciudad”, comenta un emocionado presidente de Radiotaxi, Antonio Vázquez. Según él, “desde que empezaron a vivir en la residencia, las veces que salen es para ir al médico y poco más”. Así que para ellos, salir de las instalaciones de la ronda de Outeiro y recorrer la ciudad hasta Cuatro Caminos y luego a La Marina fue toda una experiencia, como visitar otra vez una ciudad lejana y encontrarla cambiada.

Aunque tanto cambio no impresionó a todos. “Hubo alguna zona en la que dijeron que las luces podían ser mejores. La fuente de Cuatro Caminos les pareció bien y también les gustó la bola de La Marina”, explicó Vázquez. Además, el viaje fue fluido gracias a la escolta proporcionada por la Policía Local que despejó la procesión de veinte taxis.

Como cuatro de estos vehículos eran adaptados, y además, también trajeron cuidadoras, se pudo llevar también a los mayores con problemas de movilidad, que  se hicieron fotos en la gran bola luminosa que tanto gusta a la mayor parte de los visitantes. E incluso en un momento dado, se animaron para cantar a coro un villancico. Partieron a las seis de la tarde y volvieron a las siete y media, de manera que fue una excursión en toda regla la que se celebró ayer.

Vázquez considera que la experiencia podrá repetirse el próximo año: “Fue una idea de la junta directiva que hace dos o tres meses se nos ocurrió y nos pusimos en contacto con Padre Rubinos, y a ello les pareció una buena idea. Y estamos encantados”.  Así que piensan repetirlo con otra residencia de mayores: “Esperamos que sea un acto más de la Navidad coruñesa”.

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