lunes 16.12.2019

Más de la mitad de los residentes en la ciudad no son coruñeses de nacimiento

De los 244.850 habitantes con los que cuenta el municipio, 127.058 no son oriundos
Más de la mitad de los residentes en la ciudad no son coruñeses  de nacimiento

La diversidad de las grandes ciudades es un hecho constatado desde hace décadas, factor que también provoca que cada vez se equipare más la cifra de autóctonos con la de nuevos residentes llegados de otros lugares. Así, tal y como indican datos municipales, del total de 244.850 vecinos de la ciudad hoy en día, 117.792 (48,10%) son naturales del municipio, por lo que más de la mitad (127.058) no son coruñeses de nacimiento.

“No es nada extraño en el panorama de las ciudades, en general. La mayoría crecen con gente de fuera porque son polos de atracción”, destaca el sociólogo Antonio Izquierdo, al mismo tiempo que destaca que se trata de algo “positivo porque las ciudades son diversas”. 

Asimismo, el catedrático en la Universidad de A Coruña, apunta al despoblamiento del rural y su consecuente envejeciendo como otra de las justificaciones de que mucha gente elija mudarse a la ciudad. “Cuando hay una dinámica económica denostada, la gente tiene que salir fuera del núcleo de donde ha nacido y buscarse el trabajo fuera”, indica.

Este es precisamente uno de los motivos que pueden explicar que Ferrol sea la principal ciudad que “exporta” habitantes a la urbe coruñesa, ya que son un total de 3.474 los ferrolanos que están empadronados en el municipio. 

“Este es probablemente el caso más llamativo de toda Galicia, más paradigmático, porque es una ciudad que lleva en declive demográfico dos décadas, pero eso tiene que ver también con la crisis industrial y empresarial”, destaca Izquierdo acerca de la ciudad naval.

Otras grandes ciudades
En comparación con las otras grandes ciudades, A Coruña es la segunda con menos gente natural empadronada, solo superada por Ourense, donde el 46,70% de los habitantes es originaria de la ciudad. A la urbe herculina le siguen Lugo (un 50,66% de vecinos naturales), Santiago (52,43%), Vigo (59,53%) y Ferrol, el municipio en el que la mayoría de sus habitantes nacieron en él (un 61,20%), según datos del IGE.

“En general, las ciudades crecen demográficamente con gente de fuera, lo que no quiere decir que no tengan también saldo natural positivo. Lo malo es cuando no son polos de atracción y esto puede ser por varios motivos: en el caso coruñés, que es una ciudad que tiene un espacio urbano limitado, realmente también expulsa gente al área metropolitana por el precio de la vivienda y por otros factores internos”, destaca Antonio izquierdo, indicando los movimientos poblacionales que se producen a ayuntamientos limítrofes a la ciudad como Arteixo u Oleiros.

Si se miran los ayuntamientos de la provincia de los que más proceden los actuales vecinos de A Coruña, se observa que, después de Ferrol, Santiago es el que más gente “exporta”, un total de 3.019 personas. En tercer lugar se encuentra, precisamente, Arteixo, ya que 1.634 coruñeses nacieron en el municipio vecino. Superan el millar en la ciudad los oriundos de Carballo (1.613), Oza-Cesuras (1.581), Ponteceso (1.510), A Laracha (1.307), Curtis (1.187), Malpica de Bergantiños (1.127) y Ortigueira (1.056).

Nacimientos
De las grandes ciudades gallegas, A Coruña alberga, además de a los 3.474 ferrolanos y a los 3.019 compostelanos mencionados, a 2.685 lucenses; 2.081 ourensanos; 1.688 vigueses y 963 pontevedreses. En la cola están los llegados de Negreira de Muñiz, Pontedeva, Campo Lameiro e Illa de Arousa, ya que el IGE solo tiene resgitrados cuatro habitantes de cada una de estas zonas.

Aunque A Coruña registró el pasado año la peor cifra de nacimientos de los últimos diez, un total de 1.684 –en 2008 fueron 2.259– según los últimos datos publicados por el IGE, para el sociólogo esto no supone el principal motivo por el que más de la mitad de la población coruñesa no hubiese nacido en el ayuntamiento.

“No es tanto el déficit de fecundidad, porque este es relativamente reciente ya que lleva 20 o 30 años, sino que toda esa población ha sido atraída porque las ciudades atraen gente de fuera”, reitera, al mismo tiempo que asegura que la baja natalidad es “una tendencia general, se tienen muy tarde y pocos porque los hijos, en nuestras sociedades, son un bien muy costoso, no se traen hijos al mundo para que vivan peor que los padres”, asegura.

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