domingo 23.02.2020

Más de dos centenares de personas claman por justicia para Diego Bello

La familia del coruñés fallecido a manos de la Policía filipina solicita al Gobierno central que “asuma el caso” 
Un momento de la concentración en el Obelisco para pedir justicia en el caso de Diego Bello | pedro puig
Un momento de la concentración en el Obelisco para pedir justicia en el caso de Diego Bello | pedro puig

Familiares y amigos se concentraron ayer en el Obelisco para pedir justicia por la muerte de Diego Bello, el coruñés fallecido a manos de la policía filipina el pasado 8 de enero en la isla de Siargao. No estaban solos, más de dos centenares de personas acudieron a la cita y denunciaron las “prácticas antidemocráticas” del Gobierno del país asiático. 

Las pancartas y carteles con el lema “Justicia para Diego” llenaban la céntrica plaza coruñesa, donde, las más de doscientas voces coreaban cánticos como “Estado filipino, corrupto y asesino”; “Diego, amigo, estamos contigo”; y “Dictadura filipina asesina”. La protesta, que comenzó a las 20.00 horas, contó con la lectura de un manifiesto, en el que una amiga del fallecido exigió al Gobierno central que “asuma el caso” del coruñés como “un asunto de Estado” y que “intervenga con carácter de urgencia en el esclarecimiento de los hechos”. 

En el escrito, además, se solicita al Ejecutivo que se pongan las “sanciones correspondientes” a Filipinas por “atentar contra los derechos de un ciudadano español”. El tío del fallecido también tomó la palabra antes los asistentes a la concentración, entre los que se encontraba parte de la corporación municipal, como la alcaldesa, Inés Rey; el concejal de Cultura, Jesús Celemín; y los portavoces del PP, el BNG y la Marea Atlántica, Roberto Rodríguez, Francisco Jorquera y María García. Lo hizo para pedir la implicación de todos ellos para “buscar la verdad”. “Desde el Ayuntamiento de A Coruña al de Arteixo, la Xunta y el Gobierno de Sánchez”, reclamó. Pero no solo eso, también pidió el apoyo de “las dos ministras gallegas que acaban de tomar posesión”, de los “dos gallegos de la Eurocámara” y de “la ministra de Asuntos Exteriores”. 

Fue entonces el turno del hermano de Diego, Bruno Bello. Respaldado por el aplauso y el abrazo de todos los allí reunidos, leyó una carta en la que denunció que tras la muerte del coruñés “no hubo testigos, ni un juez que realizara el levantamiento del cadáver, ni ninguna otra formalidad”.

“Las instituciones democráticas de nuestro país y de Europa no deberían permitir las prácticas antidemocráticas que realiza un país como Filipinas, con quien mantenemos relaciones diplomáticas", afirmó. Al término de la concentración, Bruno explicó que “la cita superó con creces nuestras expectativas” y agradeció la presencia de todos.

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