Lunes 21.01.2019

La Marea roza el fin del mandato sin abonar los 4,8 millones que debe a la Autoridad Portuaria

La institución espera que el contencioso obligue al Consistorio a saldar la deuda por la obra de O Parrote

En la actualidad, el entorno de La Marina y O Parrote es una de las zonas que más aprovechan los vecinos | quintana
En la actualidad, el entorno de La Marina y O Parrote es una de las zonas que más aprovechan los vecinos | quintana

La Autoridad Portuaria sigue acumulando meses de impago por parte del Gobierno local de la Marea, que a poco más de cuatro meses de que acabe el mandato todavía no ha ingresado el dinero que costaron las obras de reurbanización de La Marina y O Parrote que llevan listas desde 2015. En concreto la deuda asciende a unos 4,8 millones de euros, de los que una parte está recurrida ante el Juzgado de lo Contencioso por parte del Puerto desde octubre del año pasado. 

La obra de La Marina y O Parrote, ejecutada por encargo del Puerto de acuerdo con el anterior Ejecutivo municipal, estuvo lista en 2015 pero dos años después, en verano de 2017, el dinero que debía reponer la Administración local seguía siendo una deuda. En la actualidad, a solo cuatro meses de los comicios, Marea Atlántica sigue sin hacer ningún tipo de pago de los 4,8 millones de euros que costaron las actuaciones. 

Lo dice el Puerto pero también  el propio Consistorio en el documento de ejecución del presupuesto municipal con fecha del pasado 21 de diciembre, en donde quedó reflejado que de esa partida se ejecutó un 0%. 

El impago, según fuentes de la Autoridad Portuaria, se divide en dos partes ya que 3,2 millones de euros corresponden a la urbanización de La Marina, para dejarla tal y como está en la actualidad (a excepción de la barrera creada con los bancos para evitar caídas al agua), y 1,6 millones de euros, que fue lo que costó el cambio de aspecto de O Parrote. 

En el primer caso, la falta de una transferencia de fondos viene vinculada a la negativa del equipo del alcalde, Xulio Ferreiro, a recepcionar los trabajos debido a que desde un principio este aseguró que la obra no se hizo en un marco legal porque, supuestamente, no había contado con una licencia explícita.

Uso para eventos
A pesar de negarse a aceptar el traspaso de la propiedad y a pagar la inversión, el Ayuntamiento reconoce de una forma indirecta que las responsabilidades de esa zona le corresponden. Así lo dejó ver al colocar los bancos a modo de barrera frente al mar, después de producirse dos trágicos fallecimientos al precipitarse las víctimas al agua. 
Igualmente lo demuestra porque tanto el mantenimiento como la conservación de la zona, entendiendo como tal la limpieza o la reparación de elementos rotos (aunque no siempre se haga, o no tan rápido como requiere una de las principales puertas de entrada de turistas a la ciudad) de la que se ocupan los empleados municipales.  

Además, ni el Gobierno local ni el Consorcio de Turismo –que depende del primero– tienen ningún problema a la hora de organizar eventos en el entorno. Eso mismo ocurre en la explanada de O Parrote, donde el año pasado se celebró el Festival Sabores Atlánticos SAL.

Confianza en la Justicia
En este último punto, el proyecto costó 1,6 millones de euros pero el Gobierno local se negó a hacerse cargo del gasto porque considera que no le corresponde pagar esa urbanización. De hecho, en su momento Ferreiro se apoyó en un informe del interventor para justificar la decisión.

En este caso la Autoridad Portuaria llegó a recurrir el año pasado al Juzgado de lo Contencioso, en donde mantiene vigente una denuncia por impago contra el Ayuntamiento. A estas alturas, se espera que la resolución judicial llegue pronto y que sea favorable para las arcas de la institución. 

Curiosamente, a pesar de estas deudas pendientes a las que no parece tener intención de hacer frente, la municipal es la Administración que más ha insistido en que el Puerto debe ceder gratuitamente al patrimonio municipal los terrenos de los muelles de Batería, Calvo Sotelo y San Diego, que irán quedando desafectados del complejo portuario, a pesar de necesitar dinero para saldar la deuda de Langosteira.

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