jueves 26/11/20

Madrugón para subirse los primeros al barco y conseguir los premios

A Coruña tenía ganas de grandes veleros y ayer lo volvió a demostrar. Hace cuatro años el Puerto se llenó de curiosos ávidos de subirse a los buques participantes en la regata Tall Ships Race y ayer los más madrugadores ya hacían cola fuera del recinto portuario mucho antes de la apertura para ser los primeros en ver los barcos de cerca.
 

El público acudió en masa para ver los veleros de cerca	quintana
El público acudió en masa para ver los veleros de cerca quintana

A Coruña tenía ganas de grandes veleros y ayer lo volvió a demostrar. Hace cuatro años el Puerto se llenó de curiosos ávidos de subirse a los buques participantes en la regata Tall Ships Race y ayer los más madrugadores ya hacían cola fuera del recinto portuario mucho antes de la apertura para ser los primeros en ver los barcos de cerca.
Poco importó que en esta edición haya menos participantes porque tanto los vecinos como los turistas se volcaron con la inauguración del evento deportivo y de ocio. Mientras el alcalde, media corporación y otros representantes de distintos estamentos de la ciudad daban sus discursos, cientos de personas ya paseaban entre el mar de mástiles. 
Por la tarde el reclamo creció y creció hasta provocar verdaderas dificultades para circular por el centro. El público que no perdió la paciencia y localizó una plaza de aparcamiento consiguió entrar en el muelle de Transatlánticos, donde las colas volvieron a ser la tónica general. En el día de las fotos y los selfies, las embarcaciones que permitieron subir a bordo consiguieron el abarrote aún en tierra. Los aficionados a la náutica y los no tanto aguardaron su turno a pesar de que el sol no los dejó tranquilos ni un segundo. 
Donde también se pudieron observar luchas por la posición fue en aquellos stands de los patrocinadores que regalaban algo. Un ejemplo fue el de la Autoridad Portuaria, en donde había que pasar un duro cuestionario para conseguir un premio. 
Poco importó que la gente no hubiese acertado ni el alcance de la lintera del faro de la Torre de Hércules, ni la superficie que tendrá el Puerto Exterior cuando esté acabado, ni cuántos cruceristas llegaron al muelle en 2015. El que más y el que menos se unió a la cola para conseguir algún objeto de merchandising como si no hubiera un mañana... por si mañana no quedase donde elegir.  
En el puesto de la Federación Unión de Comercio Coruñesa (FUCC) también hubo que esperar, incluso para el parque infantil que no estaba previsto instalar y que se incorporó a la oferta a última hora. 
Por fuera del Puerto, de turismo, andaban algunos de los más de 2.000 tripulantes que atracaron en A Coruña.

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