martes 1/12/20

Los comerciantes de la calle Barcelona piden el cierre del bar donde fue degollado un cliente

En el bar King, situado en el número 3 de la calle Barcelona,  reinaba ayer la tranquilidad después que a las tres de la tarde del día anterior un cliente todavía sin identificar cortara el cuello a otro con un vaso roto y se diera a la fuga.
Exterior del bar King, poco después del suceso  	quintana
Exterior del bar King, poco después del suceso quintana

En el bar King, situado en el número 3 de la calle Barcelona, reinaba ayer la tranquilidad después que a las tres de la tarde del día anterior un cliente todavía sin identificar cortara el cuello a otro con un vaso roto y se diera a la fuga. La víctima, Gerardo C.I., de 59 años de edad, sigue ingresado en la sala de reanimación tras ser operado y se mantiene estable, así que su familia puede respirar más tranquila. Pero no ocurre lo mismo con los comerciantes de la calle Barcelona, cuyo presidente, José Manuel Castro, asegura que este bar es un conocido foco de violencia. “Estamos que trinamos”, declaró Castro, al tiempo que anunció que el próximo mes encabezará una campaña para conseguir que las autoridades cierren el polémico bar, al que califica de “punto negro”.

La víctima, que fue atacada con un vaso roto, sigue ingresada en estado grave

El problema es que a este establecimiento acude una clientela en la que abunda gente con problemas con el alcohol o las drogas y que protagonizan numerosos enfrentamientos entre ellos o con los transeúntes que obligan a la Policía a intervenir, como el que ocurrió el miércoles pasado. “Esta es una calle comercial y las peleas perjudican a los que tienen negocios aquí y generan una mala imagen. Sobre todo porque el bar se encuentra a la entrada de la calle”, explica Castro.

Muchos de ellos residen en el portal de al lado, también propiedad del dueño del bar, que alquila por habitaciones. De esta manera se ha formado una comunidad que los comerciantes consideran problemática. Por eso no es la primera vez que la asociación trata de conseguir que las autoridades cierren el local. Castro ya ha mantenido conversaciones con el Ayuntamiento, con la Xunta y con la Delegación del Gobierno, sin mucho éxito.

“Lo único que nos prometieron es que enviarían patrullas con más frecuencia a la zona, pero eso no sirve de nada”, explica el presidente de la asociación. Afirma que el año pasado, la Consellería de Sanidade ordenó el cierre preventivo del King hasta que subsanara algunas deficiencias que se se habían detectado, pero Castro asegura que el local permaneció abierto durante los tres meses que se mantuvo vigente la orden del cierre. “Cuando se lo conté a los de Sanidade, me dijeron que no tenían personal suficiente para verificar que se cumplieran sus órdenes”.

robos

El bipartito local se hizo eco del malestar de los vecinos cuando reformó la calle Barcelona. Entonces sustituyó el banco que se encontraba frente al bar por un estatua precisamente porque habían recibido quejas de que los poco apreciados clientes del King se pasaban el día sentados en el banco incomodando a los transeúntes. Castro insiste en que no se puede infravalorar el efecto que tiene en el comercio. “Al lado de ese bar había una frutería muy bonita, pero tuvieron que cerrar. Según me dijeron, fue porque los clientes del bar se aprovechaban y les robaban la fruta de los expositores”.

Por su parte, el presidente de la asociación de vecinos, Carlos Suárez, se meustra más comedido: “Es verdad que he recibido varias quejas de ese bar, pero son puntuales”. Según Suárez, la calle Barcelona es tan tranquila como el resto del Agra do Orzán y señala que sus problemáticos clientes son gente que necesita ayuda por sus adicciones. n

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