viernes 30/10/20

Los afectados del Ofimático rechazan la oferta municipal de retrasar el desalojo

Una vez más, los expropiados del Ofimático se situaron en el paso elevado peatonal de Alfonso Molina que se encuentra a la altura de sus casas para protestar por su situación. Después de la reunión que mantuvieron algunos de ellos con el concejal de Urbanismo

las catorce familias escenificaron ayer sobre la pasarela su rechazo a la oferta municipal	quintana
las catorce familias escenificaron ayer sobre la pasarela su rechazo a la oferta municipal quintana

Una vez más, los expropiados del Ofimático se situaron en el paso elevado peatonal de Alfonso Molina que se encuentra a la altura de sus casas para protestar por su situación. Después de la reunión que mantuvieron algunos de ellos con el concejal de Urbanismo, Martín Fernández Prado, están más decidido que nunca a que se respeten sus derechos. El edil conservador les había recibido en su despacho para explicarles cuál era su situación y les había prometido hacer gestiones para que pudieran quedarse en sus casas “tres o cuatro meses más”.

Este podría ser el plazo que tarde la cooperativa que ahora es legalmente propietaria del terreno en llevar a cabo los trámites para solicitar la licencia de construcción. “¿Y eso, de qué nos sirve?”, se preguntan los manifestantes, que hacen ver que, pasado ese tiempo, volverían a encontrarse en la misma situación: sin vivienda. El desencanto les ha llevado a continuar con las movilizaciones, que advierten que continuarán hasta que el Ayuntamiento, al que consideran responsable de la situación en la que se encuentran, les ofrezca una solución real. De momento, el proceso sigue su curso y oficialmente, Manuel Martínez Ramallo, un jubilado octogenario, tiene hasta el sábado para abandonar su casa.

de alquiler

Según fuentes municipales, se les ha ofrecido una casa en alquiler social, pero los cooperativistas los han rechazado. Estos alegan que la oferta del edil no es firme y que por eso no la aceptaron: “Lo que dijeron fue que ‘intentarían’ buscarle a Manolo una vivienda social aunque en principio no le correspondería”.

Y es que Martínez es, como sus catorce vecinos que aún resisten en los terrenos del Ofimático, un promotor más del núcleo residencial, por lo menos teóricamente. Se convirtió en uno cuando se negó a vender sus terrenos y se los expropiaron, otorgándole una parcela para que construyera su casa y una indemnización por su antigua vivienda que nunca le fue entregada porque sirvió para pagar, obligatoriamente, las cuotas de urbanización. De manera que ahora, con su pensión de jubilado, debe afrontar los gastos de construir una casa nueva.

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