domingo 20/9/20

Una lección de bombero sobre el cuidado del mar que no cayó en saco roto

El océano es tan inmenso que cuesta creer que algo que se pierde en él no desaparezca para siempre. Y sin embargo, basta pasear por la playa para darse cuenta de que es así: el mar no quiere la basura que arrojamos a él, y la devuelve a los arenales.

Alumnos de Calasancias, durante la recogida de desperdicios en la playa de Bens | patricia g. fraga
Alumnos de Calasancias, durante la recogida de desperdicios en la playa de Bens | patricia g. fraga

El océano es tan inmenso que cuesta creer que algo que se pierde en él no desaparezca para siempre. Y sin embargo, basta pasear por la playa para darse cuenta de que es así: el mar no quiere la basura que arrojamos a él, y la devuelve a los arenales. Tras cada temporal, todo se convierte en un revoltijo de desperdicios y algas que arruina lo que debería ser un paraje natural, que se llena de botellas de plástico que están vacías y, al mismo tiempo, contienen un importante mensaje: hay que cuidar el medio ambiente.
Fue la lección que extrajeron los alumnos del Colegio Calasancias, que ayer desafiaron el mal tiempo para recoger desperdicios en la playa de Bens. Cerca de 50 alumnos de primero y segundo de Bachillerato participaron durante toda la mañana en esta actividad, que dirigió el ex bombero británico Martin Hutchinson, un verdadero activista que recorre el mundo tratando de concienciar a la gente sobre el peligro de la contaminación, y que estos días estaba de visita en el parque de Bomberos de A Grela.
Al enterarse, en el Calasancias le invitaron a dar una charla a sus alumnos y Hutchinson aprovechó la ocasión encantado. Primero en el aula, donde se les ilustró sobre los efectos de los vertido descontrolados en todo el mundo, para luego pasar de las palabras y los hechos. 
Los estudiantes recogieron cerca de 20 bolsas de basura con solo plástico en la playa tras una hora de duro trabajo, lo que no está mal para unos adolescentes de los que se supone que sus padres no consiguen que recojan sus propias habitaciones. “Se les veía muy implicados a pesar del mal día, porque es una actividad que les ha interesado bastante”, explicaron fuentes de la organización. Sobre todo, lo que les llamó la atención fue que en tan poco tiempo fueran capaces de recoger tanta cantidad de plástico de todo tipo. Una vez provistos de su carga, volvieron al Colegio Calasancias, donde examinaron lo recogido y lo clasificaron según su toxicidad y las consecuencias que tienen para el ecosistema marino. 
Para Hutchinson, es una parada más en la eterna campaña a la que ha consagrado su vida y del que dejan constancia los más de 6.000 videos que acumula en Youtube. En su marcha por Sudamérica, donde ha sido testigo de cómo los plásticos anegan los ríos e invaden las playas. Lagos como el Popó, en Perú, han desaparecido casi completamente bajo una capa de plásticos y los residuos médicos tóxicos son vertidos directamente al Amazonas. En A Coruña, el Ayuntamiento ha tomado medidas para controlar los vertidos al mar o a la ría, pero aún queda mucho que hacer. l

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