miércoles 21/10/20

Unos ladrones saquean la iglesia de Santa Margarita

Al día siguiente, las huellas del allanamiento eran perfectamente visibles para los feligreses que se acercaban al templo para participar en la eucarístia: alguien había forzado al reja y la puerta del recinto para luego llevarse todo el dinero que pudo encontrar.

Los lampararios también fueron vaciados	pedro puig
Los lampararios también fueron vaciados pedro puig

Al día siguiente, las huellas del allanamiento eran perfectamente visibles para los feligreses que se acercaban al templo para participar en la eucarístia: alguien había forzado al reja y la puerta del recinto para luego llevarse todo el dinero que pudo encontrar. No solo el cepillo, sino también los lampararios. La iglesia de Santa Margarita fue completamente despojada de todo el dinero en metálico que contenía.
Su párroco, Manuel Alvite, que está destinado allí desde hace ocho años, explicó que debieron usar una pata de cabra para forzar las puertas interiores, que como suele ocurrir en las iglesias, son grandes y pesadas y están hechas de madera maciza. “Como las puertas no estaban cerradas con llave, sino pasador, tuvieron que hacerlo así”, comentó el religioso.
Una vez en el interior, los ladrones se dirigieron directamente al cepillo donde se guardan las limonas, que reventaron y vaciaron, y luego se dirigieron a los lampararios, los soportes de las velas eléctricas que funcionan con monedas, y cuyos cajetines reventaron. Cuando el párroco entró, se las encontró por los suelos. 

daños
Alvite comentó también que se habían llevado incluso una cajita con la llave del sagrario, que guardaba en la sacristía, y que sin duda confundieron con algún objeto de valor. “Puede que se llevaran entre 400 y 500 euros. El mayor daño que hicieron fue las cerraduras, que rompieron u habrá que sustituirlas todas”, explicó antes de marcharse a la Policía Nacional a presentar la correspondiente denuncia. Aunque no es la primera vez que sufren un robo en la parroquia en todo el tiempo que Alvite lleva en ella, pero sí es el incidente más grave que recuerda. 
Sin embargo, hace menos de quince días, tuvo lugar otro incidente en una iglesia cercana, la de  San Antonio, donde un hombre de color de 67 años de edad, visiblemente borracho, irrumpió justo después de terminar una misa y agredió a los presentes. El ecuatoguineano fue reducido por agentes de la Policía Local, identificado y denunciado por agresión. Las investigaciones de los agentes municipales, que interrogaron a varios testigos, determinaron que estaba persiguiendo a un individuo que  había agredido a un tercero y que se había refugiado allí.

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