martes 20/10/20

La Policía expulsa de Penamoa al “clan de la Tomates” por segunda vez en dos días

Por segunda vez en lo que va de semana, la Policía Local ha tenido que intervenir para evitar que antiguos pobladores de Penamoa, conocidos como “el clan de la Tomates” vuelvan a asentarse en el poblado chabolista.
Tras la actuación policial, alguien encendió una enorme hoguera junto a la Tercera Ronda .Quintana

  Por segunda vez en lo que va de semana, la Policía Local ha tenido que intervenir para evitar que antiguos pobladores de Penamoa, conocidos como “el clan de la Tomates” vuelvan a asentarse en el poblado chabolista. Ya había tenido que irse el verano pasado tras recibir una orden de desalojo, así que a la Policía Local no le sorprendió que la mujer conocida como “la Tomates” pretendiera volver a instalarse en los terrenos cercanos a Penamoa. Fue por la tarde cuando una patrulla de motoristas municipales descubrieron a la familia de etnia gitana tratando de instalarse en las cercanías de los antiguos depósitos de agua. Inmediatamente se acercaron a ellos y les recordaron que no les estaba permitido instalarse allí, como a ninguno de los antiguos chabolistas que en su día fueron expulsados de la zona con una orden de desalojo.

Esa misma advertencia le había sido hecho a “la Tomates” poco más de 24 horas antes, el miércoles por la mañana. También entonces habían subido hasta Penamoa agentes de la Policía Local destinados a la Unidad de Chabolismo pero la matriarca y su familia se habían tomado la orden de la Policía Local con más resignación y se habían marchado sin más. Pero esta vez el clan se mostró más hostil e insultó varias veces a los agentes.

 Los vecinos de O Ventorrillo piden que desaparezca por completo el núcleo chabolista

Desde 1985 > Éstos se lo tomaron con bastante calma, pero le comunicaron que sería acusada de “insultos a agentes de la autoridad”, lo que conllevará una sanción económica, mientras que todos los que se encontraban en el lugar fueron identificados antes de que se marcharan de nuevo en su furgoneta, en una actuación que puede que vuelva a repetirse. “Es normal que esta señora vuelva aquí –reconocieron fuentes de Seguridad Ciudadana– porque esta ha sido su casa desde el 85. Conoce a todo el mundo por la zona ”.

Pero aunque las autoridades comprendan el apego de “la Tomates” a Penamoa, fruto de un cuarto de siglo viviendo en lo alto de ese monte, no por eso la Unidad de Chabolismo se muestra más permisiva. Varias veces a las semana pasa una patrulla para asegurarse de que no vuelve a levantarse ninguna infravivienda en un lugar que en su día llegó a albergar 300 y que ahora apenas superar la media docena.

A la espera de que esta media docena también desaparezca (lo que se conseguirá cuando el juzgado competente emita la orden de desalojo), los vecinos de O Ventorrillo critican que los últimos habitantes de Penamoa sigan dedicándose a la quema ilegal de chatarra para obtener cobre. Sin ir más lejos, ayer, como casi cada día, volvió a elevarse una columna de fuego y humo de lo que queda del núcleo chabolista. Los chatarreros queman en ella los cables y cualquier otro objeto con metal para separar el cobre del plástico y otra envoltura antes de venderlo en una chatarrería.

Drogas > Los vecinos también habían protestado porque, aseguraban, se seguían vendiendo drogas en la zona y fue la presión vecinal lo que llevó a la Policía Nacional a asaltar la semana pasada una vivienda semirruinosa en San José, muy cerca de la refinería, donde otro clan, el de “La Mora”, se dedicaba al tráfico de estupefacientes detener a varios miembros de la familia.

Los vecinos de O Ventorillo siempre han insistido en solo cuando se haya demolido la última chabola se podrá considerar el problema de Penamoa, el antiguo supermercado de las drogas del noroeste, eliminado. Y es algo que esperan impacientes.

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