martes 20/10/20

La matriarca de un clan de Penamoa aduce que ahora es vendedora de feria

Sus antecedentes la preceden. Pero “la Mora”, matriarca de uno de los clanes que controlaban la venta de estupefacientes en el antiguo asentamiento chabolistas de Penamoa, asegura que sus negocios actuales son lícitos. 

el juicio continúa hoy en la audiencia	patricia g. fraga
el juicio continúa hoy en la audiencia patricia g. fraga

Sus antecedentes la preceden. Pero “la Mora”, matriarca de uno de los clanes que controlaban la venta de estupefacientes en el antiguo asentamiento chabolistas de Penamoa, asegura que sus negocios actuales son lícitos. “Voy de feria en feria por los pueblos”, declaró ayer ante el tribunal de la sección primera de la Audiencia Provincial, que la juzga junto a otras ocho personas –la mayoría, familiares– por un nuevo delito contra la salud pública, como responsable de la venta de droga que se detectó en verano del año pasado en varias casas de la zona de San José, muy cerca de la refinería.

Para ella, la Fiscalía reclama pena de prisión por seis años, a tenor de sus antecedentes, mientras que para sus compañeros de banquillo la condena que se pide es de tres años y siete meses.

Ninguno admite su relación con el negocio de la droga, aun cuando todos ellos fueron vistos por la Policía en las casas semiabandonadas de la avenida de Finisterre, en el tiempo en que la Policía detectó movimiento de consumidores y maniobras sospechosas de los moradores, entre agosto de 2011 hasta enero siguiente, cuando fueron detenidos tras una redada.

“Llevo el dinero conmigo porque tengo miedo de
que me lo roben”

La principal acusada tuvo ayer explicación a su presencia en las viviendas de San José –“pensábamos alquilar un piso en Meicende y mudarnos allí”– e hizo hincapié en el hecho de que en su casa no se detectara ninguna cantidad de droga, aunque sí envoltorios de papelinas y una báscula de precisión.

“La cogieron mis niños de la basura”, argumentó para justificar la presencia de la báscula, antes de explicar que los pequeños de su familia rebuscaban en los contenedores para hallar objetos que vender después ella por las ferias de pueblos y aldeas. También tuvo respuesta a los 1.200 euros que llevaba consigo cuando fue detenida: “Lo llevo conmigo porque tengo miedo de que me roben”.

Más dinero –hasta 17.500 euros– y distintas cantidades de heroína y cannabis fueron hallados en otras dos viviendas objeto de registro en la operación, pero ninguno de los procesados las relacionan con la venta ilegal, sino que se trata, según defienden, de los beneficios de sus negocios de venta ambulante o de chatarra y de las sustancias que consumen ellos mismos.

Tampoco los toxicómanos a los que la Policía interceptó con droga a la salida de las casas objeto de vigilancia delata a los acusados. De los que declararon ayer, todos dijeron que ya llevaban sus dosis encima cuando entraron en las viviendas, al contrario de lo que opinan la fuerza pública y el Ministerio Fiscal.

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