lunes 21/9/20

La lluvia y el intenso tráfico provocan cuatro accidentes con heridos leves

  R. L.  > A CORUÑA

  La pertinaz lluvia que cayó durante todo la jornada de ayer, parece ser la causa de la mayor parte de los accidentes que se registraron en las vías coruñesas. El primero de ellos tenía lugar media hora después de medianoche a la altura del número 150 de la ronda de Outeiro. Un choque entre dos vehículos se saldaba con dos varones de 37 y 56 años heridos, aunque no de gravedad.

  R. L.  > A CORUÑA

  La pertinaz lluvia que cayó durante todo la jornada de ayer, parece ser la causa de la mayor parte de los accidentes que se registraron en las vías coruñesas. El primero de ellos tenía lugar media hora después de medianoche a la altura del número 150 de la ronda de Outeiro. Un choque entre dos vehículos se saldaba con dos varones de 37 y 56 años heridos, aunque no de gravedad.
A primera hora de la mañana, un joven de 24 años, cuyo nombre se corresponde con las iniciales L.C.R.C., resultaba herido leve en una salida de vía en la avenida de Alfonso Molina, a la altura de la fuente de las Pajaritas. El 061 fue el encargado de trasladarlo al hospital Modelo. Pese a ser la hora de entrada de los vehículos no se registraron retenciones.
Otro de los accidentes más aparatosos tuvo lugar a las 14.25 horas en el Paseo Marítimo, a la altura de Matadero. Un hombre de 39 años, I.L.C., y una joven de 31, I.P.A., sufrieron múltiples contusiones al caer de la motocicleta en la que viajaban. Ambos fueron trasladados al Chuac por una dotación de la Cruz Roja.
El último accidente de la jornada se registró cinco minutos antes de las cinco de la tarde. El denso tráfico de salida en Alfonso Molina pudo ser la causa de un choque por alcance entre dos turismos. Según la Policía Local, no hubo heridos y el lance se resolvió con un parte amistoso.

Dos intervenciones > Los bomberos también tuvieron que intervenir en un par de ocasiones. La primera de ellas, para recoger las ramas de unos árboles en la plaza de Cuatro Caminos, arrancadas probablemente por el viento.
La segunda de ellas, en las inmediaciones de la avenida de San Cristóbal, para limpiar una gran mancha de barro que se había formado en la calzada y amenazaba con causar problemas de tráfico.


 

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