domingo 17/1/21

La Domus abre la puerta del laboratorio para convertir a los niños en científicos

Al mismo tiempo que los profesionales del Parque Científico de Barcelona se peleaban en una jornada de trabajo más con la proteína Mylip, los alumnos de Bachillerato del IES Leixa de Ferrol se enfundaban trajes esterilizados para hacer una práctica idéntica en la Domus.
la domus comenzaba esta semana con la actividad en un espacio ocupado anteriormente por el corazón
la domus comenzaba esta semana con la actividad en un espacio ocupado anteriormente por el corazón

Al mismo tiempo que los profesionales del Parque Científico de Barcelona se peleaban en una jornada de trabajo más con la proteína Mylip, los alumnos de Bachillerato del IES Leixa de Ferrol se enfundaban trajes esterilizados para hacer una práctica idéntica en la Domus. Se trataba de dar con una diana terapéutica capaz de combatir un enemigo público como el colesterol.

El museo estrena      un espacio donde se experimentará con materiales reales

Fue así como los jóvenes se batieron en duelo con nuevos aparatos. Asimilaron conceptos como “choque térmico” en cuestión de minutos y atendieron al funcionamiento de las incubadores como quien se queda atrapado por el movimiento de una lavadora. Todo era novedad para los que nunca habían estado tan cerca de la ciencia como esta semana. Y en un espacio que se abre a la investigación en la Casa del Hombre. Justo en el lugar donde hasta hace poco bombeaba un corazón.

Bautizado como el “Laboratorio Abierto”, el nuevo apartado permitirá a los pequeños experimentar a través de programas adaptados para cada franja de edad. De esta forma, el museo comenzará en las próximas semanas una actividad dirigida a los niños de Primaria donde descubrirán la ciencia que pulula a su alrededor.

La directora técnica de la Domus, Patricia Barciela, comentaba que los chavales jugarán con la cocina para convertir salchichas en momias y atender a las propiedades mágicas de la maicena. Mientras, los mayores trabajarán con el objetivo de conocer los puntos débiles de la proteína Mylip, que es la encargada de frenar a los macrófogos en su función de quitar el colesterol que sobra del cuerpo. Cuenta Lidia, una de las monitoras del centro, que la actividad tendrá segunda y tercera parte porque si bien los primeros transformaron la bacteria para conseguir el gen del Mylip, los segundos generarán grandes cantidades de proteína para facilitar a los científicos el estudio en profundidad de la misma. Siguiendo los mismos protocolos y tocando instrumentos similares, los estudiantes coquetearán con la biotecnología conscientes de que realizan las mismas tareas que los que se dedican a ello para ganarse el pan. Por otro lado, la Domus ofrecerá un tercer laboratorio que consistirá en dar con un fármaco que reduzca los efectos secundarios del Párkinson y evite que los que padezcan el mal tengan que depender de un sin fin de pastillas.

Sin duda, este tipo de prácticas favorecerá la imagen de la ciencia como un campo accesible. Prueba de ello está en que la joven Lidia salía de la Domus convencida de que su futuro pasará por manejar micropipetas, igual que Simón, que decía que la decisión de trabajar en la biotecnología ya la había tomado mucho antes. Por su parte, Rubén se decantaba por la astronomía y la geología. En una excursión de las que marcan donde los estudiantes podían aplicar por fin lo que se habían chapado en el primer cuatrimestre. Aseguraban sus profes que a ninguno se le olvidaría ya el concepto de “plásmido”.

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