sábado 28/11/20

El jurado dictamina que el caso de la degollada en Narón es asesinato

El jurado popular ha emitido un veredicto en el que ha determinado, por mayoría, que Óscar F.F. cometió un asesinato cuando degolló a su exnovia en Narón en 2011 y no un homicidio.

El asesino de Iría G.B. se enfrenta a 20 años de cárcel	cabalar
El asesino de Iría G.B. se enfrenta a 20 años de cárcel cabalar

El jurado popular ha emitido un veredicto en el que ha determinado, por mayoría, que Óscar F.F. cometió un asesinato cuando degolló a su exnovia en Narón en 2011 y no un homicidio, lo que implica que el juez deberá dictar una pena para él que oscile entre los diecisiete años y medio y los veinte de prisión. Las nueve personas que componen el jurado rechazan así la tesis de la defensa, que aseguraba que el acusado había matado en un arrebato o, como declaró él, “se me cruzaron los cables”.
La lectura del veredicto hace hincapié en que el procesado no tenía ningún tipo de problema psiquiátrico o alteración en el momento de actuar y que cometió el delito de forma premeditada, acechando a la víctima tras unos matorrales siguiendo “un plan preconcebido y sin ningún riesgo para él, pero asegurando el resultado”. También ha pesado mucho sobre la decisión del jurado la brutalidad de las heridas, puesto que casi decapitó a la víctima, Iria G.B., que tenía 28 años en ese momento, “valiéndose de un objeto cortante extremadamente filoso le causó diferentes heridas, seccionándole completamente la tráquea entre el primer y segundo anillo, la vena yugular izquierda, la arteria carótida izquierda y ambos músculos trapecios”. Según los forenses, la cabeza y el tronco de la víctima tan solo quedó unida por la columna vertebral y dan por seguro que no existió defensa de la víctima.

agravantes
Otros factores que decidieron al jurado fueron el delito de quebrantamiento de condena con el agravante de parentesco: hubo unanimidad en que el procesado había mantenido una relación sentimental con la víctima y ha habido el mismo consenso en que quebrantó la orden de alejamiento que pesaba sobre él. Y es que fue condenado de algo más de cinco años de cárcel por un caso de violencia machista en el que la víctima lo denunció y que se iba a celebrar la semana siguiente al día en que la mató.
Por si eso fuera poco, los testigos que presentó la defensa incurrieron en contradicciones, lo que no benefició al acusado. Este aseguró durante el proceso que está arrepentido: “¿Qué perdón voy a pedir si el mal ya está hecho? No hay perdón que valga”, ha sostenido. “He oído cosas aquí que son mentira. Dije la verdad como fue. Ni la estuve esperando, ni fue a traición, si quisiera hacerlo sin que nadie se enterara lo podía haber hecho ”. Tras matarla, el asesino se entregó a al Policía y confesó; de hecho su único atenuante es el de colaboración con la justicia.

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