domingo 21.07.2019

José Ramón Silveira: “A Coruña es la tercera provincia de España en suicidios, por detrás de Madrid y Barcelona”

Presidente de la Asociación de Psiquiatría de Galicia y facultativo del Hospital de Oza, Silveira observa preocupado el desconocimiento social de la práctica de su profesión

El doctor Silveira, en el parque del Hospital de Oza | quintana
El doctor Silveira, en el parque del Hospital de Oza | quintana

Nacido en A Coruña, José Ramón Silveira Rodríguez siempre quiso ser médico, y pensó en especializarse en Psiquiatría desde un primer momento. Tras graduarse en la Universidad de Navarra, hizo la residencia en el sanatorio psiquiátrico en Conxo. También estudió Criminología, tiene una especialidad en Psiquiatría Forense y trabajó en la cárcel seis años. Desde hace dos años, es presidente de la Asociación Gallega de Psiquiatría, con la intención de intentar defenderla y que no se vea influida por nada más que por la Medicina.    

¿A qué se refiere con esto? 

A que no haya fanatismos ni ideologías que alejen a los compañeros de la Medicina. En Psiquiatría hay una serie de “corrientes” que defino como fanáticas que la alejan de la Medicina. Hay profesionales que renuncian a la calificación de médicos y piensan que la Psiquiatría debe estar fuera de la práctica corriente.
 
¿Y convertirse en gurús? 

Sí. Algunos están influidos por el chamanismo e hinduísmo. Se nos pide a nosotros que orientemos a la sociedad, como si los psiquiatras tuviéramos un tercer ojo que nos permitiera saber lo que debe hacer la población mundial. Nosotros tratamos enfermos.

Pero no es algo propio de los psiquiatras. Hay mucha gente que ofrece consejos. 

Mi punto de vista es que hay mucha gente en internet hablando de todo, antes había libros de autoayuda, y te puedes encontrar con verdaderas barbaridades, desde un punto de vista médico. 

¿Son muy populares? 

El paciente es una presa fácil de terapias alternativas porque no tiene conciencia de la enfermedad y va a comprar cualquier cosa. Te encuentras a gente en la consulta: familias, padres, esposas, maridos, destrozados porque han confiado en esas cosas. 

¿Por qué? 

Porque son enfermedades graves en las que el paciente tiene un alto grado de deterioro. Los tratamientos mejoran o frenan en parte esta situación. La patología es progresiva, una semanas o un mes después ya no es como lo habías visto. Hay situaciones de enfermedad para las que el tratamiento no consigue curación. Por ejemplo, lo que llamamos trastornos de personalidad: no hay ningún tratamiento farmacológico que cure esa patología. 

¿Qué se puede hacer? 

Sí hay tratamientos que ayudan a modularla cuando es grave o muy grave, y en la gran mayoría de enfermedades el tratamiento farmacológico y la psicoterapia deben ir de la mano. La evolución se determina en los dos primeros años, y los cinco primeros años son vitales.

¿Qué es lo que más atienden? 

La ansiedad y la depresión. Y eso sí que interviene mucho el ritmo que nos impone la sociedad, los estímulos, tu mente está todo el rato siendo estimulada: para trabajar o comprar. Está todo como impreso de un ritmo acelerado. 

¿Es enfermizo? 

Puede ser una enfermedad social, pero yo no lo sé. Vemos gente con ansiedad a niveles patológicos cuyo origen obedece a estas situaciones en las que no se ha avanzado en la educación social,  relacional, y ante el fracaso y la frustración aparecen cuadros patológicos, leves o moderados. 

¿La tristeza es una enfermedad? 

Esta sociedad es sobreprotectora y sentimientos como la tristeza no se admiten. Se considera que no es normal, y sí lo es: tendemos a querer estar siempre contentos como la norma, como el objetivo, y eso es imposible.

Bueno, hay que intentarlo. 

Aprender a coexistir con la tristeza es importante, la tristeza no patológica. Tenemos pacientes que enferman por exceso de alegría. Parece que tenemos que ser buenos y amar a todo el mundo y eso sería lo deseable pero...

¿Y las pastillas? ¿La gente se medica demasiado con ansiolíticos?  

La gente quiere que la mediquen. Y a veces el médico de cabecera lo hace. 

¿Así que la gente cree que comportamientos normales no lo son? 

Es el gran problema que observamos en cuanto a la patologización de la normalidad. Hay muchas personas que vienen solicitando apoyo porque no son capaces de dirigir la frustración. Es la nueva perspectiva que estamos viendo de esta sociedad de bienestar. 

¿Es de los que cree que la sociedad actual nos malcría? 

Yo no soy sociólogo, pero creo que la sociedad de bienestar es un problema en sí misma.  Mi visión es que hay mucha gente que espera que lo autorrealicen, que le venga todo dado, sobre todo jóvenes, que están indefensos porque no han tenido que pelear demasiado, y no se han hecho guerreros de la vida.  

¿Sugiere que los problemas son algo positivo, doctor? 

Yo no es que quiera que haya adversidades. Pero nos forman de una determinada manera y si nos quedamos sin esa formación, cuando aparece esa adversidad no sabemos como afrontarla.

¿Es un problema educacional?  

Cuando se trata de un trastorno de verdad, la educación no lo es todo. Puede ayudar, pero hicimos un estudio y veías que el 1% de la población sufre esquizofrenia y el 2 y 3% tiene un trastorno bipolar. El 20 y 30%, ansiedad o depresión.

Pero la frecuencia no es la misma en hombres que en mujeres. ¿Es algo social?  

El trastorno antisocial se da más en hombres y los trastornos de alimentación se dan más en mujeres, y la depresión también, aunque solo un poco más. Pero el trastorno bipolar o la esquizofrenia se da por igual. Pero todos son trastornos médicos, biológicos. Hoy sabemos por los avances científicos que no se sufre porque tu madre no te haya querido más de pequeño. Pero hay otras causas: el cannabis es el principal factor detonante de psicosis con diferencia. 

Una de las consecuencias más dramáticas de padecer un trastorno es el suicidio.  

Es una de las cuatro principales causas de muerte reconocidas por la OMS y la principal causa de muerte de nuestros pacientes.

Entonces, ¿los que se suicidan tienen un trastorno mental?  

Más o menos, el 40% de los suicidios están relacionados con una enfermedad mental. En un 60% aparecen factores o síntomas mentales de estrés.

¿Se produce con mucha frecuencia, doctor?  

Es importante pero solo la mitad de esas muertes puede tener que ver con una enfermedad. Según los datos del Instituto Nacional de estadísticas (INE) en A Coruña en 2016 hubo 160, 50 en Ourense, 100 en Pontevedra. La tasa es de 16,6, en Lugo es 10, en Ourense 12. Aunque en 2017 y 2018 bajó en todas las provincias.

¿Y a nivel nacional?  

El número de muertes por suicidos duplica al de las muertes de tráfico  en Galicia. Es más: la provincia de A Coruña fue la tercera de España en número de suicidios después de la de Madrid y la de Barcelona. 

¿Afecta a todos por igual?  

Si hablamos de suicidio como acto consumado, son siete hombres por cada diez suicidios, porque los hombres consuman. En la tentativa, que multiplica por diez a los actos suicidas consumados, las mujeres superan a los hombres.
 
¿Cuál es el origen del problema?  

Eso escapa a mis capacidades. Yo me dedico a tratar de curar a los que han hecho un intento. Y de eso se sale, si estamos hablando de una enfermedad. Del otro grupo, pues... Bueno. El problema es detectarlo, y se ha elaborado un plan de suicidios, para intentar resolverlo. 

¿Es más sano hablar del tema o es mejor esconderlo?  

A nivel del paciente, sí que tenemos que hablar de las ideas suicidas. No hay que esconderlo, sino explorar esas ideas, conocerlas. A nivel social, no lo sé, pero sí sería conveniente lanzar una campaña de información y ayuda.

En el área hospitalaria herculina estamos en una situación más que paupérrima

En una reunión reciente con Jesús Vázquez Almuiña, el conselleiro de Sanidade, Silveira le expuso una de sus preocupaciones: “No queremos estar excluidos, queremos que se nos trate como médicos normales”. Esta inquietud nace del hecho de que los pacientes psiquiátricos sean atendidos aparte, en el Hospital Marítimo de Oza, en vez de formar parte del Complejo Hospitalario Universitario. A orillas de la ría, con un jardín a sus pies, el centro parece un lugar tranquilo, como un balneario, pero Silveira sostiene que se inspira en un concepto atrasado del tratamiento psiquiátrico. 
   
¿Qué tiene de malo? 

No queremos estar excluidos, como en un gueto, como si fuéramos distintos. Ni nosotros ni nuestros pacientes. 

¿Esa guerra no está ganada? 

La vamos ganando pero hay mucha gente que no sabe diferenciar entre un psicólogo y un psiquiatra, por ejemplo. Este último es el que puede elaborar una historia clínica, aplicar un tratamiento..., esa potestad la tiene solo el médico. 

¿No pueden desarrollar esa actividad aquí como es debido? 

Yo explicaba que queremos estar en el hospital para que la población pueda acudir. Pero cuando se fundó Oza había una idea fantasiosa de que los pacientes iban a ser vistos a través de un espejo para estudiar comportamiento... Son pacientes agudos que en el momento que vienen son inabordables a la lógica, debido a sus delirios, muchos de ellos, por no decir la mayoría, y no puedes establecer más que líneas básicas. 

¿Entonces no son instalaciones adecuadas? 

Sobre todo porque parecía que no había enfermos mentales en A Coruña. Teníamos 30 camas y hemos pasado a 32, a pesar de que hemos perdido personal. Nuestro voluntarismo está manteniendo esto. 

¿Existe mucha diferencia entre una y otra? 

Tenemos el área más grande de toda Galicia en cuanto a población y somos la menos dotada. En Vigo, por ejemplo, andan cerca de las 60 camas, en Santiago también andan cerca de las 60 camas. Tienen áreas de rehabilitación en las que cuentan con camas para poder estar los pacientes ingresados durante unos meses y en A Coruña tenemos 30 camas para una población superior. 

¿Qué consecuencias tiene? 

No podemos ingresar a muchos pacientes, solo a los más graves, no tenemos área de media estancia o de rehabilitación no podemos enviar a más de cuatro o cinco, gracias a un convenio. Estamos en un situación más que paupérrima. Y resulta que estamos viendo índices de suicidios que triplican o cuadriplican los de otras áreas. Y tú me preguntarás por qué. 

Eso, ¿por qué? 

Bueno, saca tus conclusiones. Yo soy científico y no tengo ningún estudio que me diga que esto está relacionado. Tenemos un hospital de día limitado  y el 80% de nuestros ingresos son con autorización judicial.

¿Entonces es casualidad? 

Será casualidad o no, no lo sé. A mí me hace pensar.  

¿La Psiquiatría es el patito feo? 

Odio ese término. Estamos menos dotados, no se nos comprende bien, pero cuando hay parte de la profesión que “renuncia” a ser médico,  eso provoca que haya otros colectivos que piensen que la función del psiquiatra es esa.

Comentarios