viernes 19.07.2019

José M. Pérez-Sierra | “Alberto Zedda no venía de vuelta de nada, siempre estaba de ida”

A José Miguel, como a su mentor, le encanta venir a la ciudad aunque hubiera preferido hacerlo para celebrar los 100 años de Alberto Zedda. Para la batuta que se entrenó en su regazo fueron 14 años de amistad: “Fui su asistente desde 2003 en mi etapa de estudiante”.

Para el maestro, Zedda fue una de las personas más importantes | javier alborés
Para el maestro, Zedda fue una de las personas más importantes | javier alborés

A José Miguel, como a su mentor, le encanta venir a la ciudad aunque hubiera preferido hacerlo para celebrar los 100 años de Alberto Zedda. Para la batuta que se entrenó en su regazo fueron 14 años de amistad: “Fui su asistente desde 2003 en mi etapa de estudiante”. Después trabajó como su adjunto en el Palau de les Arts de Valencia hasta 2010, un tiempo en el que se convirtió en una persona clave de la que aprendió que “en la profesión de director no existe la palabra cansancio”. 
Esta es la medicina que le hace esquivar el quejido y mirar hacia delante porque “es necesario una determinación por lo que haces”. Hoy dirigirá a las 20.00 horas en el teatro Colón el concierto homenaje a su figura, que no está pensado como una selección de arias puestas una detrás de la otra sin más. Siguen un guion como le gustaría al maestro, de forma que el oído se irá alimentando de Rossini, con escenas de “Guillaume Tell”, “El barbero de Sevilla”, “Tancredi”, “Semiramide”, La Cenicienta”, o “Il viaggio a Rèims”, que él dirigió en la ciudad. Y aunque supo colocar en el lugar merecido al compositor de Pésaro, José Miguel señala que Zedda dejó mucho más. 
En el Deutsche Oper Berlin, hizo que las óperas italianas sonaran en italiano y las francesas en francés. Fue el director artístico de la Scala de Milán, del festival Rossini, sí, pero también estrenó la primera sinfonía de Bruckner y trabajó con Stravinsky. Si no hubiera rascado en el repertorio de Rossini, “solo se conocerían las cuatro óperas bufas más famosas. Él sacó 300 más del olvido” y, en definitiva, fue “un intelectual integral que no dirigía una nota por casualidad”. 
Para ponerle voz al tributo, Pérez-Sierra señala que los mejores cantantes hicieron cola porque entre los alumnos de Ancona (Pésaro), los de A Coruña y Alcalá, el maestro calcula que pudo educar a 700 talentos vocales. Las sopranos Carmen Romeu, Mariola Cantatero y Marina Monzó; los tenores Celso Albelo y David Alegret y los barítonos Borja Quiza y Pablo Ruiz transmitirán la pasión de Zedda: “Con su edad se seguía sorprendiendo de las cosas”. Ahora que parece que con 50 viene de vuelta: “Él siempre estaba de ida”. Quizá por eso, sus ojos nunca dejaron de brillar. l

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