lunes 30/11/20

“La creatividad empieza cuando se le quita un cero al presupuesto”

 javier lerner Urbanista
javier lerner Urbanista

“Sí es posible”. Ese es el lema de Jaime Lerner (Curitiba, 1937), una institución del urbanismo, responsable de la transformación de Curitiba entre 1971 y 1992. Cree que su lugar de nacimiento, de moda por el Mundial de Brasil, no es “el paraíso”, pero sí el reflejo de que tener un sueño “es el comienzo”.

Curitiba está considerada como una de las ciudades con mayor calidad de vida de América Latina. ¿Cómo afecta el problema de la seguridad en el país?
Es un problema en nuestro país, pero en las ciudades que hay mejor calidad de vida e integran a la gente, la violencia es menor. La única manera para hacer frente a este problema es la buena convivencia. Cuánto más se mezclen rentas, edades o religiones, más humanas serán.

Los proyectos de innovación pueden ayudar a lograr esa mejora?
Siempre, además de los beneficios que tienen para una comunidad. También son instrumentos de autoestima. Cuando no hay gente motivada, no les gusta la ciudad en la que viven, siempre habrá más problemas.

¿Cómo es ese “sueño” de ciudad del que habla?
La ciudad es el último refugio de la solidaridad. La ciudad es oportunidad y también es convivencia. Cuando hay innovación, la gente se siente con más orgullo. Curitiba no es un paraíso, pero durante unas décadas fue un referente. No solo en transporte público, medio ambiente o sostenibilidad. Cuántas más cosas sucedían la gente más lo sentía.

¿Puede truncar el sueño de los coruñeses la crisis económica que vive España?
La crisis no es el problemas porque cuando hay muchos recursos a veces no surgen las ideas. La creatividad empieza cuando se quita un cero al presupuesto. Y la sostenibilidad cuando se quitan dos ceros al presupuesto. Los cambios en Curitiba ocurrieron en las épocas más difíciles del país. Demostró que sí se puede, se puede cambiar siempre.

¿Qué le parece la imagen que está dando su país, Brasil, durante esta Copa del Mundo de fútbol?
La Copa del Mundo siempre es una fiesta, a la gente le gusta. Y siempre se habla del legado. El legado de esta Copa será una deuda muy grande. En Brasil no necesitábamos estadios. La clave del Mundial era garantizar la logística aérea y la movilidad urbana. Y se invirtió en grandes estadios. Lo que a la gente no le gusta fue ese desperdicio brutal de recursos. Yo fui en contra de ese desperdicio. No me gusta el fútbol, pero quiero que gane Brasil

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