sábado 26/9/20

Las instituciones sociales reducen sus servicios debido a la epidemia

La Cocina Económica cerró su lavandería y su oficina social, y dividió el turno del comedor en tres
El comedor de la Cocina Económica solo atendía a 31 personas a la vez y el personal llevaba mascarillas
El comedor de la Cocina Económica solo atendía a 31 personas a la vez y el personal llevaba mascarillas

La epidemia del coronavirus está afectando a todas las instituciones de la ciudad, incluidas aquellas que se caracterizan por su constancia. En la Cocina Económica, se resisten a cerrar. Alegan que no lo han hecho nunca en sus 140 años de historia ni siquiera durante la Guerra Civil o la gripe española, por buscar una equivalencia más exacta. Pero, al igual que Padre Rubinos, se han visto obligados a restringir el acceso a sus comedores sociales hasta un tercio de su capacidad y a cerrar el resto de sus servicios siguiendo los consejos que la Xunta envió en una circular específica. 

De hecho, Padre Rubinos entregaba ya la comida en un tupper individual a cada persona que se acercaba a su instalaciones. Solo aquellos que ya se encontraban en su interior podían acceder al comedor y solo en dos grupos de 55 personas para mantener el ratio del tercio. Algo parecido ocurre en la Cocina Económica, cuyo comedor tiene 94 plazas así que los usuarios entran en tres turnos de 31 personas. El trabajador social Pablo Sánchez asegura que, a pesar de ello, apenas se registraron retrasos.

Una vez en el interior, los usuarios eran recibidos por el personal protegido por mascarillas y guantes, que les rociaba las manos con una solución alcohólica. Los responsables esperan mantener esta medida los próximos días, siempre atentos a cómo evoluciona la epidemia. “Estamos hablando de un colectivo muy vulnerable.–recordó Sánchez– Si no come tampoco va a tener salud”.

El presidente de Padre Rubinos, Eduardo Aceña, mostró su preocupación por el desarrollo de la situación: “Aquí trabajan 160 personas y todo el mundo está nervioso. Tenemos que cumplir la normativa”. 

Prevención 
Ambas instituciones han tenido que cerrar temporalmente el resto de sus servicios. Por ejemplo, en la Cocina Económica ya no es posible usar la lavandería o las duchas o conseguir una entrevista con el trabajador social. “Es una prevención necesaria para no tener que cerrar”, explica el trabajador social. La Cocina Económica quiere mantener su récord de 140 años abiertos al público, pero todo depende de las medidas de prevención de la Xunta. 

En cuanto a Padre Rubinos, que realiza una labor social más variada, pretende cerrar su escuela infantil el lunes y ya cerró el centro de día. En cuanto a su residencia de mayores, al principio solo permitían entrar a una visita por residente, pero ya al mediodía prohibieron todas las visitas “excepto en casos excepcionales” por seguridad. 

Al igual que la Cocina Económica, han tenido que cerrar el centro integrado de atención social. Y no admiten a más gente para pernoctar en su refugio, que tiene 114 plazas que suelen estar llenas. De hecho, suelen desbordarse y tener que recurrir a pensiones. Ahora, en plena epidemia del coronavirus ayudar a los colectivos más vulnerables se vuelve cada vez más difícil.

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