miércoles 25/11/20

Ingresa en prisión el narco cuya persecución acabó a tiros en Sigrás

El juez dictó prisión provisional comunicada y sin fianza para el arousano de 31 años imputado por tráfico de drogas, atentado contra la autoridad, circulación temeraria, daños y lesiones.

El imputado por narcotráfico fue enviado a la prisión de Teixeiro | quintana
El imputado por narcotráfico fue enviado a la prisión de Teixeiro | quintana

El juez dictó prisión provisional comunicada y sin fianza para el arousano de 31 años imputado por tráfico de drogas, atentado contra la autoridad, circulación temeraria, daños y lesiones. El sospechoso había tratado de escapar de un control de la Guardia Civil en la AP-9, y después de una trepidante persecución que se prolongó durante diez minutos, fue interceptado y detenido en Sigrás. Los agentes del Instituto Armado tuvieron que disparar a los neumáticos para que se detuviera. Incluso entonces, resultó difícil reducirle.
Todo había ocurrido en la noche del miércoles al jueves. Agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA), interceptaron en la AP-9 al vehículo en el que viajaba el sospechoso. Este, al verse descubierto, decidió darse a la fuga, a pesar de que los agentes habían desplegado obstáculos con pinchos que reventaron una de las ruedas. Fue en ese momento cuando golpeó con el coche a los guardias civiles que se disponían a detenerlo. Dos de ellos, según fuentes del Instituto Armado, se hallan de baja médica aunque sus lesiones son de carácter leve.
Pero en ese momento nadie se quedó atrás a la hora de perseguir al sospechoso. A toda velocidad, el vehículo fugitivo recorrió la AP-9 arrojando chispas por el roce de la llanta contra el firme antes de salir por la A-6 y continuar por la N-550. Por lo menos tres coches camuflados seguían al fugitivo, y consiguieron interceptarlo en la carretera vieja de Sigrás. Los guardias civiles lo encajonaron con sus vehículos contra un coche aparcado, que resultó dañado por este motivo. El sospechoso no cejaba, y trató de maniobrar, llevándose por delante los coches. Fue necesario que los agentes acribillaran los neumáticos para que saliera del vehículo. Aún así, testigos presenciales señalan que el individuo, grande, musculoso y de cabeza rapada, con varios tatuajes adornándole los brazos, siguió resistiéndose antes de ser finalmente reducido por los agentes de la autoridad, que por fin consiguieron engrilletarle.
En el interior del coche descubrieron más de un kilo de cocaína, cantidad suficiente como para argumentar narcotráfico. l

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