Miércoles 19.06.2019

Los infractores toman las zonas de parking restringidas de la Ciudad Vieja ante la falta de control municipal

Desde el pasado día 1 el único identificativo válido es una pegatina, pero decenas de coches carecen de ella

Los coches sin ningún tipo de permiso conviven con aquellos que tienen la pegatina de autorizados | quintana
Los coches sin ningún tipo de permiso conviven con aquellos que tienen la pegatina de autorizados | quintana

El control de las zonas de aparcamiento creadas para los residentes en el casco histórico para compensar la peatonalización es un capítulo pendiente para el Gobierno local de la Marea. A pesar de que a partir del 1 de enero se había estipulado que los vehículos autorizados tendrían que lucir un distintivo común, ayer decenas de coches estacionaban en la avenida de la Maestranza y el Oceanográfico sin ningún tipo de permiso o sin que los que lucían fuesen realmente válidos. La propia Asociación de Vecinos de la Ciudad Vieja advirtió de que quedan por solucionar estos flecos. 

Más de seis meses después de la peatonalización de la Ciudad Vieja, y casi dos semanas después de que comenzase el año, la mitad de los vehículos estacionados en los aparcamientos reservados del Oceanográfico y la calle de la Maestranza siguen perteneciendo a infractores. Y el Ayuntamiento evita poner coto a las prácticas ilegales imponiendo sanciones, que fueron muy limitadas y solo se ordenaron en las primeras semanas de la medida allá por el verano. 

Ayer mismo, entre las 12.00 y las 13.00 horas, había en ambos lugares de acceso restringido un mayor número de coches de forma irregular (109) que de autorizados (108). En concreto, hasta 57 turismos, la mayoría en el Oceanográfico por su proximidad a espacios como el hospital Abente y Lago, campaban a sus anchas sin ningún tipo de permiso haciendo caso omiso a las señales verticales y a la horizontal que se pintó en el suelo. 

Sigue la picaresca
Pero con el cambio de año otro buen número de coches han quedado fuera de la legalidad. Como había advertido el Consistorio a los vecinos, aquellos que no tuviesen la pegatina redonda (la última versión del distintivo para residentes) a 1 de enero no podrían estacionar de forma totalmente correcta en las plazas guardadas. 

Así, eran otros 52 los turismos que lucían tarjetones que ya no se aceptan o documentos que en ningún momento se aceptaron porque solo probaban que se había solicitado la tarjeta, pero no que esta estuviera concedida y pendiente de envío. De hecho, hace algunas semanas el presidente de la agrupación vecinal, Pedro Fernández Roque, denunciaba que vecinos de otras zonas utilizaban esta estrategia para aparcar de forma libre y gratuita.

Sin embargo, tampoco se ha puesto fin a esta picaresca debido a que a priori no existe un control, como reconocen muchas personas del barrio histórico. “No sabemos si van a dar una prórroga pero aquellos que no tienen la pegatina concedida es por algo”, razona el representante, que insta a actuar para poder “saber realmente la ocupación de plazas” y reordenar la actuación. 

Además, se dan situaciones más complejas porque tanto vecinos con pegatina como aquellos que no lo son convierten en una plaza cualquier recoveco. Los cebreados y las curvas se utilizan para dejar los vehículos a pesar de que haya otros espacios disponibles por el simple hecho de que estén más cerca del destino. 

Ante la inacción del Gobierno municipal ayer mismo varios conductores habían recuperado el aparcamiento en la cuesta de Nuestra Señora del Rosario, donde ahora solo se permite el acceso rodado pero no parar allí. Fernández Roque afirma que no es el único lugar que sufre esta recuperación de las malas costumbres y pide claridad sobre la norma vigente en la zona.

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