domingo 20.10.2019

La incidencia de los clérigos gallegos en la Guerra de Independencia

Los religiosos gallegos y algunos foráneos, tuvieron una gran relevancia en la comunidad, tanto política,
como militarmente, durante los períodos absolutistas, las Cortes de Cádiz y la invasión peninsular francesa. José Falcón, Benito González o Domingo Antonio Garrido tuvieron una gran importancia en el devenir de Galicia
Pablo Morillo, uno de los líderes de la Guerra de la Independencia en Galicia
Pablo Morillo, uno de los líderes de la Guerra de la Independencia en Galicia

Numerosos clérigos gallegos se sumaron al alzamiento contra las tropas napoleónicas. Estos son algunos de ellos.

José Falcón
Presbítero de Santa Cristina de la Ramallosa que participa activamente contra el invasor francés. Destaca su actuación en el cerco y liberación de Vigo en 1809.

Fray Bartolomé Fernández 
Religioso dominico. Nace en Arnoia en 1738, estudia en el convento leonés de Tríanos. Dedicado a la enseñanza, ejerce de lector de Filosofía en Vitoria y Pedrafita durante seis años. Otros tres los pasa como maestro en La Coruña y los conventos dominicos de esta ciudad, Lugo y Santiago, y otros 17 más como profesor de Teología. Se convierte en otra víctima de los franceses, los cuales se ensañan con violencia y venganza culpando a los religiosos del fracaso de sus tropas a la hora de la toma del poder en España y, por tanto, autores del alzamiento popular contra su presencia en estas tierras. A finales de enero de 1809 se refugia en su casa natal de Arnoia hasta que cae en manos de los franceses y el general Loisión, quien se retiraba de Ribadavia, ordena que lo fusilen allí mismo. Caerá muerto de un disparo en el pecho el 26 de febrero –su estado de salud en ese momento era delicado y se encontraba casi ciego, por lo que no le había sido posible huir como lo había hecho el resto de sus familiares y moradores del pueblo–.

Fray Manuel Fernández
Lucha en la guerra de la Independencia uniendo su partida a la del licenciado juez de Achas. Ambos hacen frente a los invasores franceses en el puente del mismo nombre y consiguen causar numerosas bajas al enemigo, pero no podrán evitar que las tropas de Napoleón pasen un puente que estaba lleno de muertos por ambos bandos y arrasen el pueblo en su violenta acometida, causando grandes destrozos y asesinando a mujeres, niños y ancianos.

Tomás Fernández
Lidera una partida de paisanos en la zona de Muros durante la invasión.

José Fernández Caamaño
Religioso enigmático (Santiago 1775-1837). Casi toda su vida la pasaría en Francia y se le conoce por un curioso episodio que pudo haber cambiado la historia de Europa en los albores de 1808, cuando es detenido en Chambery debido a unos documentos incautados que le involucraban en su salida de España a París y visados por la jefatura de Bayona. Decide variar la ruta y cuando es interrogado contesta que pertenecía al séquito del embajador español, príncipe de Masserano, a quien había acompañado hasta Fontainebleau, lo que tras ser averiguado resultó ser un engaño y entonces para con sus huesos en la cárcel, logrando quedar libre en 1812. Fue recomendado a la feligresía de Notre Dame y se le facilitó una modesta ocupación en la parroquia de San Gervasio. Entrando en contacto con el general Marlet, uno de los conspiradores que estuvieron a punto de destronar a Napoleón –que estaba entonces empeñado en sacar adelante la campaña de Rusia–, Caamaño, es detenido junto con otros veinte conspiradores más, de los cuales solo se salvarían nueve. Entre ellos estaba este curioso personaje y, a la caída del emperador, será el nuevo gobierno borbónico el que decrete su libertad, volviendo a la parroquia de San Gervasio, donde trabaja como adjunto hasta que regresa a su tierra natal, donde fallece.

José B Gallego
Abad del Rosal que forma una partida para luchar contra los franceses.

Joaquín García de Senra
Abad de Sacos que al frente de una partida lucha contra las tropas napoleónicas.

Domingo Antonio Garrido
Clérigo y natural de Amiudal-Avión (Orense), hace la carrera sacerdotal en el seminario de Orense. Cuando los franceses invaden Galicia y el general Ney dirige sus tropas contra la División del Miño, flanquea la margen derecha de este río y las alarmas de Castro Cavadoso dan aviso de que una columna de 200 efectivos franceses se había destacado desde Barbantiño, alcanzando las alturas de Maside. Los franceses continúan el curso del río Arenteiro para seguir la marcha por Avión y se dividen en dos columnas: una coge el camino de la margen izquierda en dirección a Cabanelas y la otra se dirige por la derecha hacia el Pazo de Arenteiro.

Garrido, ante la llegada del invasor francés, da noticias a los párrocos de Moldes y Pazos y él mismo, con un grupo de campesinos, se sitúa entre los montes de Serantes. Su hermano Juan ocupa el lugar de Leborín y cogen a los franceses entre dos fuegos, emprendiendo estos la retirada hasta el puente de San Bartolomé, sobre el Viñao, donde les saldrán al encuentro los somatenes de Feás, Moreiras, Brunes, Cameixa y Sobrado. Los franceses que no pueden huir se entregan a los guerrilleros, algo que aconteció el 2 de junio de 1809. 

Este ejemplar guerrillero se situaba a la altura de los curas de Couto, Cela, Valladares, Casoyo, San Julián de Avión y tantos otros héroes gallegos de ese tiempo.

Manuel Gay
Abad de Gundivós. Forma una partida de feligreses para luchar contra los franceses.

Fray Francisco Giráldez
Religioso franciscano del valle de San Antoniño y de Louriñá, el cual es nombrado por el pueblo y en su representación lo harán por aclamación los jefes de las partidas que manda el Cura de Pontellas, Juan de la Cruz, presbítero: Benito Falcato, teniente caudillo; Manuel Maceira, jefe; y Pedro de Bastos, cura de Chenlo. 

Como comandante de las partidas populares armadas para luchar contra el invasor francés, pelean bravamente contra un destacamento compuesto de 500 efectivos franceses con solo 22 milicianos mal armados, pero lo hacen con tanto valor que aquellos se ven obligados a retroceder para tomar otro camino en dirección a Vigo, dejando atrás 16 muertos, entre los que se encuentra un teniente coronel, once prisioneros y un botín de 20 fusiles.

No para este acoso hasta que detienen la marcha entre Vigo y Tuy, sin poder romper el cordón armado que les impedía continuar avanzando hacía su objetivo. Se presentará con su partida al cerco y liberación de Vigo.

Benito González
Párroco de A Lama que durante la invasión francesa de 1809 se pone al frente de su partida y causa graves daños a las tropas enemigas.

Jacobo González
Presbítero de Freixido que participa activamente en el levantamiento popular de la comarca de Valdeorras.

Ramón Guldriz
Fraile que lucha contra la presencia de los franceses en Galicia.
 

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