viernes 4/12/20

Otro incendio en un inmueble ruinoso pone de relieve el peligro de las ocupaciones

Los edificios vacíos atraen a los sintecho, que encienden fuegos y manipulan el cableado 
El número ocho de la calle de Monforte ardió el domingo | patricia g. fraga
El número ocho de la calle de Monforte ardió el domingo | patricia g. fraga

Los bomberos extinguieron durante la noche del domingo un incendio en el segundo piso del número ocho de la calle de Monforte, un edificio que lleva años en estado ruinoso. Nadie resultó herido, aunque los bomberos rescataron a un perro que se encontraba en el primer piso. Por lo demás, los vecinos del inmueble de al lado salieron a la calle, aunque la evacuación no fue ordenada por los bomberos, pero las llamas alarmaron a todos. Se sospecha que los okupas que vivían allí provocaron el fuego al tratar de calentarse. Se trata de un peligro inherente a las ocupaciones ilegales y que se ha repetido en los últimos años.

De hecho, el incidente de ayer es el primero de 2020, pero los bomberos están habituados a acudir a lugares en ruinas para extinguir conatos de incendios provocados por okupas y sintecho. Muchos de los edificios allanados, como el de la calle de Monforte, son antiguos y tienen una estructura de madera, lo que aumenta el peligro de desplome por culpa del fuego.

A esto hay que añadir la instalación eléctrica, muchas veces pirateada de forma precaria.

Casos anteriores

Es lo que ocurrió en mayo de 2017 en la calle de Fuente Seca del Monte, donde las llamas causaron en apenas veinte minutos el derrumbe de las cuatro plantas de un inmueble abandonado que iba a ser demolido. En noviembre de ese mismo año, los bomberos tuvieron que acudir durante varios días a sofocar el fuego y refrescar una casa okupa en San Pedro de Visma. En septiembre de 2018, se declaró otro incendio espectacular en una comunidad okupa del número cinco de la calle del Socorro.

El 16 de octubre de 2018 acudieron al número 5 de la calle de Francisco Vales Villamarín, en Os Castros, para sofocar un fuego que se había declarado en un inmueble abandonado de cuatro plantas. La intervención estuvo a punto de devenir en tragedia cuando el suelo cedió bajo sus pies. Afortunadamente, solo cayeron un metro, hasta un semisótano. Durante el año pasado,  también acudieron en varias ocasiones al astillero Valiño, en Oza, por avisos de incendio.

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