martes 16.07.2019

“La importancia del pan y la escasez de harina en la Galicia del siglo XVIII

El pan era una de las bases nutricionales para todas las clases sociales de la época. Su falta trajo consigo un sinfín de procesos administrativos en la ciudad de Betanzos, con el fin de poder solventar la situación y con la intervención final de unos panaderos franceses, cuyo producto “era superior” al de la zona 

Vista del antiguo molino de Santa Margarita
Vista del antiguo molino de Santa Margarita

El 3 de septiembre del año 1728 en A Coruña se da una providencia librada, como resultado de la gran falta de harina que sufrió la ciudad, para que comparezcan los tres molineros de las aceñas del Burgo, Acea Dama y Puente Gaiteiro. 

“En este Ayuntamiento se ha tratado de la absoluta falta de harina que ha habido hoy en el peso (casa del peso) y la poca que concurrió en los días antecedentes, que es el abasto principal de los vecinos, sin el cual no pueden existir y que en otras ocasiones han traído graves perjuicios, de los que deben precaverse y solicitar por todos los medios justos y posibles el mejor abasto de este género”, decía el texto.

Si se tiene en presente que por la gran sequedad del tiempo, los molinos de tierra de Bergantiños y de los Barreiros, no tienen uso por falta de agua, y que el único refugio del que se puede valer el común, son las aceñas del Burgo, la Acea Dama y las del Puente Gaiteiro. Se acordó y suplicó al alcalde mayor que se sirva para hacer comparecer a los tres molineros que tienen a su cuidado las tres referidas aceñas y les tome declaración del número de muelas que cada uno tiene. Deberán indicar si algunas no están al corriente, por qué motivo, si están bien reparadas y si están embargadas por algunas personas, quiénes son y con qué orden. Igualmente, deberán responder si los vecinos de esta ciudad envían sus frutos a moler a ellas, si tienen pesos para recibir o entregar y si están conferidas, si la compuerta de la aceña del Burgo está dispuesta para que se introduzcan las aguas del mar y, en caso de no estarlo, por qué motivo, Y por último, quién cobra la renta de ellas y en que cantidad están arrendadas. 

Hay también un acuerdo sobre providencia del pan cocido de trigo, condiciones del tipo de harina y su peso, y es el que sigue: “En este ayuntamiento se trató sobre el grave desorden que hay en la venta del pan cocido de trigo y la inobservancia que quieren introducir, del arancel establecido por panaderos y tenderos. 

Con el papel dominante, aquellos en traerlo con mucha mezcla el trigo y centeno, lo que es digno de pronto remedio y se acordó se publique bando para que todos los panaderos y tenderos obedezcan y guarden inevitablemente el arancel y tasa del pan cocido con trigo, con pena para el que no lo cumpliese se le dará por perdido todo el pan que se encontrado con mezcla y falta de peso. 

Además se le sacarán cuatro ducados por primera vez, para la crianza de los niños expósitos y por la segunda, un mes de cárcel y ocho ducados de multa con la misma aplicación. Las dos tercias partes y la restante para el ministro, el denunciador y en la misma confirmo, entendiéndose los cuatro ducados por  primera vez. No obstante la absoluta aplicación y por la tercera no solo perderá el pan sino que se le sacarán veinte ducados de multa, la tercia parte para el denunciador o ministros y otra parte para gastos públicos de justicia, además de otra para los expósitos, que se provendrá de lo que más haya en el lugar y que no pueda fabricar otro pan que de ocho o de dieciséis maravedíes.

Por lo que respeta al pan cocido que viene a ventas de la ciudad de Betanzos en que se reconoce los mismos perjuicios y con merced en eso, se suplica al alcalde mayor que sirva pasar carta de oficio al de la ciudad de Betanzos a fin de que dé providencia la haga entender a las que vinieron a venderlo a esta ciudad, lo ejecuten con el debido peso que tiene arreglado aquella ciudad y que, en caso de traerlo con mezcla de centeno, se les dará por perdido. Se les prevendrá también que los nombrados panecillos que trajesen sean precisamente de a dos o de a cuatro cuartos  para que en económica providencia se proceda conforme al conocimiento. Se deberá de comunicar y trasmitir una copia auténtica de ello, que en este caso ordenaré como también el arancel en la consideración de que esta ciudad practicará lo mismo, en las ocasiones que se ofrezcan a la M N L Real ciudad de Betanzos”.

Y respecto a si es necesario formar arancel particular para la venta del pan que vendiesen los horneros de procedencia francesa por ser de mejor calidad se acordó que a los presentes se les haga comprar cuatro ferrados de harina y pesado, que haga que uno de los horneros franceses a su presencia. Después, que lo haga cernir, amasar y cocer la flor de la harina, separada, como asimismo la segunda y esa tercera suerte que acostumbran a sacar. Todo ello en panecillos de cuatro cuartos, poniéndolo a todo ello el precio del escribano por testimonio auténtico, para en vista de todo tomar la ciudad la providencia más conveniente al común, cuyo coste del dicho cuatro ferrados de harina pagar Martín Escudero de los efectos de tres millones y carnes con testimonio de este acuerdo, que sirva de libranza, como también al coste del hornero, que adjuntará el presente testimonio y que pagará Martín Escudero con su Real papel, como así lo acordaron y firmaron.

Escasez
Las consecuencias tanto de la escasez del trigo como de la falta de molinos eficientes en la ciudad hacían que las vicisitudes de este necesario alimento, se convirtiese, en un caballo de batalla diario para la población. Desde hacía más de doscientos años, esta penuria del pan la venían padeciendo de una forma harto notable la población de A Coruña y no se vislumbraban formas para solucionarlo de una manera eficaz y definitiva. Así este problema estaría presente y aún en vigor durante mucho tiempo más, a pesar de que la ciudad seguía contando con numerosos molinos de mano. 

Sin embargo todo ello se volvería insuficiente ante la escasez de grano con el que se elabora el pan, por lo que una de las soluciones para alargar las reservas del grano de trigo era el proceder a elaborar pan de mezcla. En estos tiempos esta solución no era bien vista y se consideraba como un acto de aprovechamiento sobre lo ajeno.

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