Viernes 15.02.2019

El hotel que dominaba los Cantones

El desaparecido hotel Palace ocupaba el solar que entonces era el número 87 de la calle Real, donde en 1872 se levanta una edificación, según el proyecto del arquitecto Faustino Domínguez.

El hotel Palace en una imagen de 1925
El hotel Palace en una imagen de 1925

El desaparecido hotel Palace ocupaba el solar que entonces era el número 87 de la calle Real, donde en 1872 se levanta una edificación, según el proyecto del arquitecto Faustino Domínguez. Una casa conocida por los coruñeses como “Casa Caruncho”, al haber sido su dueño Antonio Caruncho y Méndez-Vigo.
El solar era propiedad del Estado y se había subastado en 1870 a la sombra de la ley de desamortización de Madoz, donde pasando el tiempo se instala un moderno establecimiento hotelero, el que se inaugura en el 6 de mayo de 1916 bajo el nombre de hotel Palace. Estaba emplazaba en el lugar más apropiado de la ciudad, una confluencia de caminos y gentes, con su fachada principal mirando al Obelisco y las laterales, a la avenida de la Marina y la calle Real.
Disponía de 50 lujosas habitaciones con cuarto de baño –todo un auténtico lujo para sus huéspedes–, distribuidas en tres espaciosas plantas. El comedor se situaba en el entresuelo y tenía capacidad para cien comensales, contaba con servicio de ascensor y teléfono y proporcionaba a sus clientes el servicio de intérprete y automóvil para trasladar a sus huéspedes a la estación del ferrocarril del Norte. En la planta baja estaba el famoso café Oriental, con su amplia terraza a los tres frentes señalados. José María Rodríguez Pardo, un afamado hostelero de la ciudad que llegaría a ser concejal del Ayuntamiento coruñés, era el propietario.
Cuando el Palace abre sus puertas al público, sus instalaciones contaban con muebles de caoba en sus habitaciones, camas de bronce y sillería artística  y los cuartos de baño disponían de termosifón y agua caliente y fría.
El hotel Palace se amplía en 1925, antes de que la propiedad pasase a los descendientes del dueño original. Años después, en 1940 su denominación cambia a hotel Palas, bajo las disposiciones del Gobierno, que obligaba a que los nombres extranjeros se cambiasen por españoles.

huéspedes
Ente los numerosos huéspedes que se alojaron en este lujoso hotel, esta Manuel Azaña en 1918 y 1924, el presidente del Gobierno Eduardo Dato en 1916, el filósofo Ortega y Gasset en 1917, el político catalán, Francisco Cambó en 1917, el sultán de Marruecos, Mulay Hafiz en 1918, el político Alejandro Lerroux en 1923 y el ministro de Gracia y Justicia Galo Ponte Escartín en 1928.
En lo que respecta al bajo que ocupaba el café Oriental, con acceso por la Marina, abre sus puertas al público el verano de 1884 y las cierra el mes de junio de 1966. En su ajetreada vida comercial, se celebrarían tertulias de todo tipo, como las presididas por el patriarca de las letras gallegas Manuel Murguía. Este lugar era el cobijo obligado de todas las personas que pasaban por La Coruña, ya fuesen naturales o foráneas. La terraza siempre estaba muy animada, tanto por el día como al atardecer, y sobre todo en las cálidas noches del verano era el punto de reunión de la sociedad coruñesa y también de todos los que visitaban esta ciudad.
La demolición del edificio que albergaba a ambos negocios acontece el 7 de junio de 1967, cuando la piqueta deja reducido a escombros el que había sido el hotel más emblemático de la ciudad coruñesa.
Para los que visitaban la ciudad en la temporada estival, el hotel Palas y el café Oriental, eran para la sociedad de la época lo que para la actual es la Torre de Hércules, el Obelisco o el Palacio del Ayuntamiento, salvando siempre las distancias. El hecho es que el que volvía a La Coruña, repetía su estancia en dicho hotel.
Solo queda el recuerdo bibliográfico y las postales de la época que nos dicen cómo era el hotel Palas, así como la película “La familia y uno más”, de 1965 y dirigida por Fernando Palacios, donde se recoge en una escena este antiguo edificio hotelero. También Unión Coruñesa recoge su historia en el monográfico “Antología de La Coruña perdida”.

Comentarios