miércoles 16.10.2019

Los hosteleros cifran en más de 220 los cierres de bares en la ciudad durante el último decenio

Cañete destaca que aunque el centro tenga movimiento en los barrios han bajado la persiana muchos negocios

Numerosos establecimientos cuelgan en sus persianas carteles de alquiler, venta o traspaso | quintana
Numerosos establecimientos cuelgan en sus persianas carteles de alquiler, venta o traspaso | quintana

El sector del comercio no ha sido el único que lo ha pasado mal durante el año 2018, los hosteleros también destacan que el ejercicio no ha sido especialmente fructífero para ellos aunque la afluencia a los locales del centro en horas puntuales arroje la sensación de que la recuperación del consumo en este ámbito es una realidad en el municipio. Como muestra de la profunda crisis que viven, desde la Asociación de Hostelería de A Coruña aseguran que en los últimos diez años la pérdida de bares está por encima de los 220, sin contar la restauración.

No es la primera vez que la Asociación de Hostelería de A Coruña advierte de que los establecimientos lo están pasando mal pero según nuevas conversaciones en el seno del colectivo, “hay mucha incertidumbre y mucho miedo” a cómo se va a trabajar en 2019 y de ahí en adelante.

“Hay mucha preocupación porque se dice que va a venir una nueva crisis”, concreta el presidente de la agrupación, Héctor Cañete, que reconoce que el año terminó con un poco más de trabajo pero con ese temor. De hecho, se auguran nuevos cierres de bares para este ejercicio y el sector parece llevar un camino bastante paralelo al del comercio de proximidad.

De hecho, la crisis para este tipo de empresas no se ha disipado desde que comenzó la recesión allá por 2008, aunque un paseo por el centro en fechas señaladas u horas concretas dé otra visión a la sociedad.

“Un informe de la Federación Española de Hostelería ratifica que en los últimos diez años han cerrado 18.000 bares en España, más o menos un 1% anual, y en A Coruña se habrán reducido alrededor de un 10% en este decenio”, estima Cañete.

Así, calcula que pese a ser una de las ciudades españolas con más locales de hostelería por habitante, la ciudad perdió “entre 220 y 250 locales” en este lapso de tiempo. Y habla solo de bares, sin contar siquiera los mesones o restaurantes que se han podido quedar por el camino.

Múltiples cargas
Si bien en todo este tiempo ha habido lanzamiento de proyectos en este ámbito laboral, el representante de la asociación habla de cifras absolutas después de compensar las clausuras con las inauguraciones. 

“Abren muchas cosas pero al final se pierden establecimientos” porque los que no se ven, los que bajan la persiana son “los de los barrios, los locales pequeños de supervivencia de sus dueños” y no los de grandes grupos.

El sector sostiene que eso “no se recupera” y duda mucho que lo vaya a hacer en un futuro porque el consumo de los ciudadanos está muy contenido. Los coruñeses acuden a este tipo de ocio en contadas ocasiones y si lo hacen reducen al máximo el consumo, como demostró la solicitud de muchos menús baratos para cenas y comidas de Navidad (en contraste con los hoteles, cuyos restaurantes sí manejaron en algunos casos encargos de precio elevado).

Además, si los turistas habían comenzado a compartir menús o cambiar platos por tapas, en 2018 se sumó la problemática de la reducción del turismo, lo que también ha ido dejando locales vacíos por el centro aunque en ese caso los espacios tengan una rotación más continua. Cañete apunta a la prohibición de fumar en los bares, la mayor carga impositiva, la subida de las facturas de servicios o la falta de apoyo municipal al sector como algunas de las claves que se han ido conjugando para el declive. No obstante, este sigue siendo el ámbito que sostiene un mayor número de empleos.

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