El Hogar Sor Eusebia denuncia el malgasto municipal en Abeiro y dice que no mejora la atención a los sintecho

El Hogar Sor Eusebia presentó ayer la memoria de gestión correspondiente al año pasado en un acto público en el que el presidente de la entidad, Vicente Martínez Rico, lamentó que no se pudiera llevar a cabo el proyecto “Micasita”

El Hogar Sor Eusebia denuncia el malgasto municipal en Abeiro y dice que no mejora la atención a los sintecho
Diego Utrera y José Vicente Martínez Rico, en la presentación de ayer | pedro puig
Diego Utrera y José Vicente Martínez Rico, en la presentación de ayer | pedro puig

El Hogar Sor Eusebia presentó ayer la memoria de gestión correspondiente al año pasado en un acto público en el que el presidente de la entidad, Vicente Martínez Rico, lamentó que no se pudiera llevar a cabo el proyecto “Micasita” por la falta de colaboración del Gobierno local. El director, Diego Utrera, calificó de “craso error” la decisión del Ayuntamiento de dejar morir este proyecto, que suponía construir diez módulos para sintecho en una parcela municipal. Martínez señaló que el proyecto por el que apostó el Ayuntamiento, el Centro Abeiro de baja exigencia, no ha solucionado el problema porque se limita a duplicar servicios que ya ofrecen entidades sociales privadas y, además, por más dinero. “El ratio de precio por jornada y persona es de 48 euros y en 24 horas, régimen residencial, es 18 euros”, comparó el director del Hogar Sor Eusebia.

Aunque en varias ocasiones el presidente del Hogar Sor Eusebia reiteró que no era “quen para criticar”, de sus declaraciones se desprendía que la apertura de Abeiro en el barrio de Monte Alto le parece innecesario: “Chove sobre mollado”. En A Coruña, como recordó Diego Utrera, existen ocho centros que ofrecen en total 190 plazas. El 31% pertenecen al Hogar Sor Eusebia.
Y sin embargo, la gente sigue durmiendo en la calle y muriendo en ella, como un sujeto que apareció muerto en una obra abandonada en la calle de Vista Alegre. “Estamos igual que sempre. Aquí non se mellorou nada. Home, poden ter vontade, pero na administración estase gastando máis para seguir no mesmo”, protestó el presidente. “La ciudad no se merece eso. Se merece el recurso de Micasita”, afirmó el director.
 

En contra de compartir
Señala Utrera que Abeiro es un recurso ambulatorio: el indigente acude al local cuando necesita descansar, pero no puede instalarse. Según lo describe Martínez, por la mañana el sintecho ocupa un sofá y luego, cuando regresa por la tarde, descubre que está ocupado. “Esta xente non está por compartir”, aseguró Martínez reconoció que “vale máis iso que nada, pero a xente cunha idiosincracia propia non pode compartir o mesmo espazo”.

Por eso el Hogar Sor Eusebia le ofrecía con Micasita un espacio privado “baixo chave e coas súas cousas”. Él acaba por reconocerlo como suyo y sería el punto de partida para una reconstrucción intrapersonal que le permitiera volver a empezar. Además, como destacó Utrera, todo saldría de la iniciativa privada, con un proyecto creado en A Coruña y considerado innovador por la Escola de Arquitectura, mientras que con Abeiro se está trabajando “con patentes internacionales”.


Reconocen que el proyecto Micasita consisten básicamente en un módulo simple, por indigente, diez en total. No es más que una habitación pero una acondicionado con todos los servicios y con la independencia y seguridad que no ofrece la calle. “Nós consideramos que a nosa solución é a ideal. Marabillosa”, sentenció Martínez.

Rechazo frontal en Eirís
El presidente de Sor Eusebia no mencionó la razón por la que Micasita no se hizo realidad el año pasado: el rechazo frontal de los vecinos de Eirís, en una parcela de cuyo parque el Gobierno local pensaba instalar los módulos. El anuncio provocó un estallido de indignación vecinal, que no quería ver ocupado su espacio verde por indigentes.


Martínez y Utrera habían acudido al centro cívico en abril a tratar de explicar su idea, pero el abucheo vecinal les obligó a marcharse, indignados, apenas quince minutos después de que comenzara la reunión. El Gobierno local tuvo que dar explicaciones y una cosa quedó clara: ningún barrio quiere el proyecto.